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Rafael Jordà, CEO de Open Cosmos: “La tecnología satelital es una realidad aquí y ahora”

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Ni romanticismos, ni “Buzz Lightyears”, ni cosas futuristas… Rafael Jordà, CEO y fundador de Open Cosmos, cree que España debería invertir parte de los fondos de recuperación europeos en el sector espacial

“Normalmente, cuando le hablas a la gente del espacio piensa en futuro, en tecnología punta… pero el espacio ya es presente y hasta pasado, en muchos casos”. Rafael Jordà recuerda que esta tecnología ya forma parte de nuestras vidas, “cuando miras en Google cómo llegar a cualquier sitio o cuando miras a ver si mañana va a llover o no”. Como explica Jordà, esto es posible gracias a los datos que recopilan satélites desde hace décadas. Con la tecnología que implantan empresas como la suya, se extraen datos más amplios y con aplicaciones más diversas como, por ejemplo, la conectividad del IoT (Internet of Things) o la monitorización del cambio climático. La tecnología satelital puede ayudar tanto a gobiernos como a empresas a gestionar eficazmente sus recursos, su territorio o sus activos. “La toma de decisiones conduce a un mundo más sostenible”, concluye.

¿Es equiparable el espacio a Internet? ¿Asistimos a una revolución espacial? Internet permite el acceso a información, pero “esos datos se tienen que generar de alguna forma”. Como explica Jordà, tradicionalmente, hemos generado contenido las personas a partir de nuestro conocimiento. Sin embargo, los satélites son “una fuente de datos científicos fidedignos y claros”.

A uno le vienen a la cabeza personas como Richard Brandson, en Reino Unido, con Virgin; Jeff Bezos, con Amazon o Elon Musk, con Paypal… todos tienen algo en común. Ahora mismo están invirtiendo sus recursos o una parte considerable de ellos -son todos billonarios- en el espacio. 

En realidad, es “un indicador de oportunidad”, ya que actualmente el sector se encuentra en pleno cambio de paradigma y revolución. Jordà insiste en que la sociedad, sobre todo el mundo empresarial, ha de contar con esta tecnología como una más que se pueda utilizar. “Sin ningún romanticismo, ni Buzz Lightyear, ni cosas futuristas… Es una realidad aquí y ahora. Tienen que utilizarla como un elemento más de su modelo de negocio”.

INVERSIÓN EN I+D

En el marco de los PERTE (Proyectos estratégicos para la recuperación y transformación económica) del Ministerio de Industria en materia de transición ecológica y digital, Open Cosmos propone un proyecto de 150 millones para desplegar 30 de estos satélites, todos a la vez a lo largo de tres años. ¿Cómo? A partir de fondos de recuperación europeos. Llevarlo a cabo aceleraría muchísimo el despliegue de esta infraestructura. Paralelamente, su empresa cuenta ya con 3 lanzamientos el año que viene. En el proceso, intervienen más de 19 empresas españolas, cada una punteras en su ámbito. Al preguntar qué proyecto llevaría acabo la empresa si el capital fuera infinito, Rafael Jordà lo tiene claro: Open Cosmos lo dedicaría a catalizar todo este despliegue de infraestructura para el bien de los países o de los clientes que inviertan en ella.

En los proyectos de Open Cosmos “el I+D, en gran medida, ha venido a partir de colaboraciones con la Agencia Espacial Europea”. En su opinión, España tendría que implementar los recursos dedicados al I+D para empresas de este sector, tanto a través de programas nacionales como a través de la Agencia Espacial Europea, cuya labor le parece “muy, muy buena”.

A Jordà le encantaría que España “fuera un país tractor en este sentido, que España, realmente, se pusiera a la cabeza y consiguiera ser pionera en el sector espacial. Liderar la nueva ola de aplicaciones que se derivan de ello”. Contempla el panorama actual como un cambio de paradigma: un cambio de escala en cuanto a costes y recursos necesarios. Por eso, insiste en la gran oportunidad para engancharnos al tren de esta tecnología.

“España tiene el talento y el tejido empresarial necesario para hacerlo y, efectivamente, falta algo de apuesta a nivel sector con inversiones públicas que reafirmen esas actividades, ¿no?”

Aunque cree que no es tarde, el momento es ahora. Su previsión para dentro de tres, cuatro, cinco años… es que toda esta infraestructura espacial esté ya implantada. “A los países que se hayan quedado fuera, que no hayan desarrollado una industria en este sector, les pasará lo mismo que a los sectores que, en su momento, no entraron dentro de las tecnologías digitales e Internet”. Los fondos de recuperación europeos es un clarísimo ejemplo, quizá “la oportunidad” de la que hablan diferentes voces del sector. Jordà señala, además, el encaje “muy positivo” dentro de la transición ecológica y digital.

Rafael Jordà, fundador y CEO de Open Cosmos

¿Fuga de cerebros? “Sí. Ha habido una fuga de cerebros, por desgracia, muy grande”. En su momento, Jordà se tuvo que ir porque le era imposible arrancar una empresa como Open Cosmos en España, aunque cree que ahora sí que podría ser una realidad. Su intención actualmente es repatriar a los que se fueron: “hacer que crezca todo esto en casa. Que la gente como yo, que en nuestro momento, nos tuvimos que ir, no se tenga que ir”.

SECTOR

Antes de fundar Open Cosmos, trabajó tanto en startups como en las mayores empresas del sector espacial. “Me lancé al ver la necesidad que había, a escala global, de datos y de servicios satelitales. Y cómo esos servicios, en muchos casos, solo se podían conseguir si se democratizaba el acceso a esta tecnología”. Jordà asegura que los avances tecnológicos y en monitorización de los últimos 10 o 15 años le hicieron ver la oportunidad. “Había clientes que querían proveer servicios de telecomunicaciones con satélites más económicos, o clientes que necesitaban datos para monitorizar grandes territorios… Con los satélites más grandes, los convencionales, sería demasiado caro”. La invención del nanosatélite o cubesat rebajó los costes y “democratizó” el sector. La miniaturización de satélites permite que el tiempo de desarrollo sea muchísimo más rápido, en lugar de decenas de años son meses, prácticamente, con una mentalidad de lanzar muchos más. Además, al ser más muchísimo más ligero, es menos caro lanzarlo.

En este contexto, se necesitan diferentes eslabones en una misma cadena. Por eso la compañía trabaja junto a otros grupos como Sateliot, uno de sus clientes. Cuando preguntamos al emprendedor por otros proyectos empresariales que puedan ser competencia directa, explica que no sería directamente Space X, la conocida empresa de Elon Musk: “Space X quiere dar mucha señal a mucha gente, empresas como Sateliot quiere llevar Internet a x sitios”. Más que la tecnología que lo posibilita, lo importante es cómo y dónde se aplica.

Ahora mismo su empresa está doblando plantilla y ansía repatriar a los protagonistas de la ‘fuga de cerebros’. Otro rasgo que comenta sobre el sector es la brecha de género fruto de la falta de impulso las carreras STEM. Aunque en su equipo hay mucha diversidad en cuanto a nacionalidades distintas -“parece la ONU”, Jordà señala que “mujeres, todavía hay demasiado pocas… 15 o 20% si llega, más que la media en el sector, pero todavía una cifra lejana a la paridad”.

Del New Space al Enabling Space. En el sector, New Space se refiere a este cambio de mentalidad, precisamente. Ir hacia las cosas más rápido, con unos costes más ajustados… y, sobre todo, permitiendo la innovación. Pasa en muchas industrias, en la industria de los ordenadores pasó hace 60 años, ¿no? Él prefiere esa terminología porque, en su opinión, tanto empresas que llevan treinta años en el sector como empresas más pequeñas o jóvenes se pueden sentir identificados con la misma mentalidad.

“MÁS QUE CENTRARSE EN EL NEW SPACE, QUE SUPONDRÍA POSICIONAR A UNAs EMPRESAS COMO NEW SPACE Y a OTRAS COMO OLD SPACE… UNA DIFERENCIACIÓN, A VECES, NO DEL TODO ACERTADA, YO PREFIERO HABLAR DE ENABLING SPACE: LA TECNOLOGÍA ESPACIAL QUE PERMITE A OTROS SECTORES SACAR JUGO DE LOS DATOS Y LOS SERVICIOS DE ESTA INFRAESTRUCTURA”

¿La mercantilización del cosmos es una realidad? ¿Alguna vez costará un km2 de espacio por tanto dinero? El fundador y CEO de Open Cosmos no lo cree así. “el espacio es un bien común, un bien internacional”. Explica que sí existe un tratado global sobre el espacio que define, a partir de la línea de Kármán, esos 100 km para arriba, no pertenece ni siquiera a ningún país. Es de todos.

La normativa es muy similar a la que rige las aguas internacionales. Jordà explica que la actividad económica en esos espacios es causante del actual esfuerzo en legislar el espacio. La intención, señala, es asegurarse de que la gestión y la sostenibilidad del espacio es una realidad. Desde Reino Unido, Estados Unidos o Francia ya llegan muchísimas normativas para regular un poco el uso del espacio.

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