Por Maurizio De Stefano, Director de Energía y Utilities en Minsait by Indra.

El sector energético está experimentando profundos cambios provocados por la transformación digital, con la aparición de nuevas tecnologías, productos y servicios. Los graves y presentes problemas climáticos y ambientales, así como por el desarrollo de la generación distribuida, también influyen en este nuevo escenario.

La transformación digital, el desarrollo de la energía distribuida y las exigencias medioambientales abren la puerta de nuevos modelos de negocio a través de las “comunidades energéticas”. Se trata de un nuevo modo de generar, usar y gestionar la energía a nivel local con la cooperación de diferentes agentes (ciudadanía, administración local o pymes) que contribuye a la creación de un sistema energético descentralizado, justo, eficiente y colaborativo.

Es una gran oportunidad para un territorio que una “comunidad energética” pueda producir y/o vender energía, ya que retiene la riqueza con pequeñas inversiones y atrae nuevos inversores. Además, el uso de plantas de generación de energía renovable se realiza con recursos naturales disponibles en los territorios y con un impacto ambiental limitado.

La estrategia, el grado de evolución del modelo de negocio, las decisiones y el posicionamiento serán resultado de la capacidad de maximizar el valor extraído de las tecnologías digitales y de la capacidad de aprovechar de forma eficiente las características del nuevo consumidor de energía: el “prosumidor”.

En este escenario agrupamos tres modelos de negocio para las “utilities” -empresas del sector energético-. El primero es el modelo digital, la base para poder evolucionar hacia modelos de negocio con mayor valor y potencial de rentabilidad. La “utility” gestiona el primer contacto y la atención con el cliente con canales digitales compatibles con sistemas de inteligencia artificial, para detectar y responder a las necesidades más comunes y desarrollar ofertas y servicios en productos básicos. Se estiman ahorros de costes operativos entre el 15% y 20% que podrían revertirse total o parcialmente en la factura de energía del cliente.

 El segundo modelo es el denominado como “energy as a service” (energía como servicio). Ya no se centra en el mero suministro de electricidad, sino en la prestación de servicios de asesoramiento al cliente sobre cómo ahorrar energía o formas alternativas de obtenerla, analizando cómo se produce y almacena en la comunidad energética. Este modelo facilita la realización de ofertas “llave en mano” por parte de las compañías eléctricas, aprovechando tecnologías como IoT, Big Data o Blockchain para conectar todos los activos de la comunidad energética. Las “utilities” detectarán las necesidades de consumo colaborativo, uso sostenible y eficiente de la energía junto a otras relacionadas con la administración inteligente del hogar o edificios.

 El tercer modelo es “business as a platform” (negocio como plataforma). Es una nueva propuesta de valor en torno a un ecosistema que aborda las nuevas necesidades de los clientes con productos y servicios propios de la “utility” junto a otros suministrados por socios del ecosistema. La capilaridad de los usuarios de energía y la conectividad a Internet, combinada con las tecnologías previamente definidas como “habilita[1]dores”, ofrecerán servicios de valor añadido hasta ahora costosos o reservados para un segmento de nicho de mercado. Algunos ejemplos están relacionados con el confort, seguridad en hogar, entretenimiento o asistencia en salud.

En resumen, la adopción de redes inteligentes y el desarrollo de comunidades energéticas, además de ser necesarias para impulsar la transición hacia una economía más verde, representa una importante oportunidad para aumentar la competitividad de las “utilities” mediante el desarrollo de nuevos negocios y para facilitar a los usuarios finales el acceso al mercado energético con mayor transparencia e inmediatez.

Por lo tanto, el modelo de negocio ganador en el futuro, pertenecerá a aquellos que, teniendo en cuenta la creación, la entrega y la captura de valor, creen un ecosistema integrado, donde los clientes, proveedores y nuevas empresas colaboren en equilibrio de cooperación y competencia; y para aquellos que hagan mejor uso de la tecnología del análisis y gestión de datos, para ofrecer experiencias de cliente avanzadas y sofisticadas, creando servicios cada vez más personalizados.