Por Marc Rahola Matutes, Founder y CEO en OD Group.

Por todos es más que sabido que 2020 ha sido un año lleno de dificultades y retos. Las islas Baleares han sido una de las regiones más afectadas, ya que nuestra economía depende, en un alto porcentaje, del turismo, sector muy castigado por la pandemia.

En muchos casos, no digo en todos, esta crisis ha hecho que las empresas dejen de lado temas tan importantes como ser sostenible. La sostenibilidad, hasta que no esté en el ADN de la empresa, esa empresa no funcionará y no avanzaremos de manera correcta, hacia un turismo sostenible real que cree una economía circular orgánica.

Desde el nacimiento, desde el concepto o creación de una idea, producto o acción, la compañía debe ser sostenible de manera social y medio ambiental y, es por ello, que creo que esa responsabilidad social debe estar en cada departamento, en cada empleado. Luego, podemos ayudar a asociaciones, ONG, hacer mil campañas, prohibir los plásticos, reciclar, etc., pero hay que preguntarse, como parte natural de cualquier decisión: qué se necesita destruir para construir, cuánto tiempo tarda el planeta en absorber lo construido, cuál es su impacto en vida o si estoy apoyando la economía local.

Para hacerse preguntas de manera espontánea hay que saber pensar, por eso la sostenibilidad debe tener un punto de apoyo importante en la cultura. Formar, concienciar y participar desde otros ángulos para incitar, además, a la reflexión y la creatividad. Si no hay pensamiento, si no hay creatividad y reflexión, ¿cómo se supone que vamos a superar esta crisis u otras venideras que seguro vendrán? Soy optimista y si sabemos pensar bien, seremos capaces de superarlo casi todo y de hacerlo, de una vez por todas, de manera sostenible.