jueves 11 • agosto 2022

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Mar Aldeguer (Coolook): “Hay mucho fraude en las ayudas a los emprendedores”

Mar Aldeguer, nacida en Mallorca, es la fundadora y diseñadora de Coolook. Licenciada en Ciencias de la Información (CEU) y Máster en Publicidad y Comunicación Empresarial en ESIC. Tras ejercer como periodista y trabajar en Gordiola, la prestigiosa fábrica vidriera de su familia con 300 años de historia, decide emprender con su firma de joyas en Madrid: Coolook. Una marca original, que se inspira principalmente en la naturaleza y que ha cautivado a miles de mujeres, entre las que se encuentran la Reina Letizia, Isabel Preysler, Cristina Cifuentes o Ana Rosa Quintana, entre otras.

La mallorquina ha conseguido un salto más en su trayectoria, desfilando este pasado mes de septiembre en la Fashion Week de Nueva York con su última colección de joyas y estrenando un nuevo punto de venta en pleno centro de Manhattan. Aldeguer acaba de recibir el Premio Aster al Mejor Emprendedor.

Tras licenciarse en Ciencias de la Información y posteriormente hacer un máster en Publicidad y Comunicación Empresarial, decide dedicarse de lleno al mundo de la joyería. ¿Qué motivos le empujaron a dar este paso?

El gusanillo me entró al estudiar el Máster en ESIC, me parecía muy interesante el reto de crear una marca. Era muy difícil pero no lo descarté. Me fui de viaje y casualmente compré unas piedras para hacer un collar a mi madre. Antes de dárselo, me lo puse yo y gustó tanto, que todo el mundo me dijo que me dedicara a hacer collares.

Aquello no tenía nada que ver con mi mundo, pero comencé a darle vueltas y fue cuando empecé a pensar que faltaba en el mercado algo intermedio entre la alta joyería y la bisutería. Decidí desarrollar un plan empresarial y tras comprobar que podía ser viable, me tiré a la piscina. Así fue como surgió Coolook.

La primera tienda Coolook se abre en el año 2014 en Madrid en la calle Barquillo. Desde aquel momento, se inició una etapa de crecimiento y éxitos que llega hasta hoy. Imaginamos que el camino no habrá sido fácil y también se habrá encontrado con adversidades. Háblenos de ello.

Las adversidades llegaron desde el primer minuto, porque empezar una marca desde cero es muy complicado. Empecé en 2008, en plena crisis, en un momento de remar contra la corriente. Pero eso te hace evolucionar, y, si eres una persona positiva y luchadora, continúas, sin miedo. Eso es lo más importante, porque, con miedo, te caes.

Antes de abrir la primera tienda, prácticamente todo fueron fracasos. Yo vendía a tiendas multimarca pretendiendo que entendieran que yo era una marca, pero no tenía nada para demostrarlo. Solo lo tenía en mi cabeza. Era la imagen que quería transmitir, que no era real. Además, yo vendía a través de comerciales. Si al comercial no le gustaba lo que vendía, no lo vendía. Todo esto hacía que me encontrara con muchos problemas antes de llegar a mi cliente final. Decidí abrir la primera tienda y ahí fue cuando realmente me encontré con mi cliente, comprendí lo que este quería y eso fue una gran ventaja.

Eso me ayudó mucho y pude crear “Micoolook” un espacio en el cual el usuario puede diseñar sus propias joyas, eligiendo las piedras, las formas e incluso el precio. Es tan versátil el mundo “Micoolook”, que ha llegado para quedarse, porque la gente que lo conoce se ha vuelto adicta por la cantidad de posibilidades que te ofrece para crear y reutilizar las piezas.

Los emprendedores encuentran en nuestro país muchas dificultades para iniciar y desarrollar un negocio. ¿Qué pediría a las distintas administraciones para hacerlo más fácil?

Yo la verdad es que nunca he pedido nada, porque siempre he pensado que nadie me va a regalar nada. No sé cómo hacerlo y creo que es muy complicado. Falta implicación de las administraciones para los comercios en general, y, en cierto modo, también para los emprendedores. Hay mucho fraude en las ayudas, falta seguimiento real de los proyectos que se inician y ayudar a mantenerlos. En la pandemia, a los comercios nos han dejado de lado. Se ha apoyado mucho a la hostelería y otros sectores, pero al comercio nada.

Hablando de la pandemia ¿Cómo fue el comportamiento de la marca durante el confinamiento?

La pandemia fue un shock, de un día para otro. Nos pilló a todos desprevenidos, nadie sabía lo que iba a pasar, ni lo que iba a durar. Era una situación inmanejable. Desde el punto de vista económico no se planteaba nada, lo importante era la salud, que era lo primero que había que salvar.

Las empresas no sabíamos que hacer. La gente solo decía “hay que reinvertarse”, y era gracioso, porque estábamos encerrados en casa, no se podía salir y, por tanto, era complicado comunicarse y planificar nada. La incertidumbre era lo peor. Por suerte, la transformación digital en Coolook ya estaba hecha cuando comenzó la crisis, la venta online creció y eso nos salvó.

A nivel personal, ¿cuál es tu aprendizaje de lo vivido?

A nivel personal te das cuenta de muchas cosas. Que hay gente maravillosa que te apoya, te ayuda, te anima. Ha habido clientes que nos llamaban desde Suiza, para decirnos que nos iban a comprar, aunque no se lo pudiéramos mandar. También amigas de mis hijas que nos llamaban para pedirnos joyas para ponerse en casa y hacerse fotos que publicaban en redes sociales.

Se hicieron producciones increíbles y espectaculares, todo para animarnos y que no cayéramos. La parte negativa es que ha habido gente que se ha ido por la puerta de atrás. Eso podía ser previsible, te hace ver que no todo el mundo es valiente, ni solidario.

La globalización también ha llegado al sector de la joyería. ¿Qué valor diferencial aportan las piezas de Coolook con respecto a otras marcas?

Cuando creé Coolook, lo primero que pensé es que tenía que hacer algo distinto porque soy muy poco competitiva, aunque no lo parezca. Lo que yo necesitaba era diferenciarme mucho para no tener que estar compitiendo todo el tiempo con los demás. Es verdad que eso es imposible, porque luego surgen marcas que tratan de copiar tu concepto.

Pensé que tenía que diferenciarme en la talla de las piedras, en la estructura de las piezas. Busco piedras naturales, que sean bonitas y que coordinen con la moda. Yo quiero hacer joyería de moda, diseño para las mujeres y creo piezas que se puedan poner cada día.

Marilyn Monroe hizo célebre la frase “los diamantes son el mejor amigo de una mujer”. Decidiste prescindir de las piedras preciosas y elegiste las semipreciosas para sus colecciones. Imaginamos que sería la forma de hacer joyas asequibles. ¿Alguna otra razón?

He de puntualizar que el Instituto Gemológico considera que todas las piedras son preciosas, aunque el zafiro, el diamante, el rubí y la esmeralda sean las piedras preciosas por excelencia. La piedra que yo utilizo es más accesible porque hay más cantidad y es más fácil de conseguir. Tiene menos valor económico que, por ejemplo, un diamante o un zafiro, pero eso no significa que sea menos bonita.

¿Cuál es tu piedra favorita?

Me gusta mucho la labradorita porque tiene muchos colores en la misma piedra, tiene iridiscencia natural. Es muy mágica. Ahora, además, una de mis favoritas es la apatita, que es una piedra azul de Madagascar, que es como si fuera el fondo del mar, un azul fantástico.

Sobre el fondo del mar. Para la creación de tus colecciones te inspiras fundamentalmente en la naturaleza. ¿Estás comprometida de alguna forma con el cuidado del medio ambiente, del entorno?

Desde pequeña me educaron en el respeto absoluto con el entorno, con el mar y con todo. Soy muy cuidadosa, me encanta la naturaleza, creo que la tenemos que conservar como sea. Soy mediterránea, mallorquina. Vivía encima de la playa, pasaba mucho tiempo quitando el alquitrán, los plásticos y toda clase de residuos y sigo haciéndolo a día de hoy.

Todos debemos estar concienciados. Es un tema muy serio que se utiliza mucho como herramienta de marketing en las empresas. Sin embargo, el trasfondo en muchas ocasiones no es real. A mí, personalmente, no me gusta decirlo, ya que debe ser algo natural que salga de uno mismo.

Acabas de presentar tu nueva colección “Esencia inmortal”, una colección romántica, inspirada en historias reales, canciones, libros y películas tan únicas y atemporales como el amor. ¿Cuáles serían estas historias?

La vida son historias y todas nuestras colecciones están respaldadas por alguna historia. Nos gusta envolverlo todo, que la joya tenga algo que contar, que tenga sentido.

En esta última colección hemos pensado en historias de amor, porque son joyas pequeñitas, más clásicas y orientadas al mundo de las novias, a chicas más jóvenes que nos pedían algo más “minimal”, distintas de lo que hacemos habitualmente. Nos pareció que el mundo del amor y del romanticismo estaban relacionados, y, por ello, buscamos historias de amor de películas antiguas que tuvieran base para estos diseños.

Además de esta colección, hemos diseñado una joya que saldrá a la venta próximamente, cuyas ventas irán des- tinadas íntegramente a ayudar a los afectados por la erupción del volcán de La Palma. Se trata de un colgante con la forma de la Isla de La Palma, que tiene un volcán en medio pero que, en vez de ser rojo, es verde, color de la esperanza.

Es bonito hablar de amor y celebrar el amor, después de meses tan trágicos. ¿Qué ha supuesto la crisis de la Covid-19 para Coolook?

Nos hemos tenido que adaptar a las circunstancias. Hemos fomentado las ventas online; hemos reforzado la imagen con fotos más bonitas para hacer que la página web estuviera cada vez más atractiva; hemos comunicado mucho más en redes sociales; hemos colaborado con plataformas nuevas de venta online que surgieron para tener más presencia en el mundo digital; hemos querido mantener las tiendas abiertas contra viento y marea, aunque tuvimos la tentación de cerrar… La situación era muy dura, no veía el final y eso me hacía flaquear. Pero me negué, no quería bajo ningún concepto tener que cerrar, porque creo que la experiencia de ver una joya, tocarla, vivirla es única.

Nos asociamos y colaboramos con otras marcas para hacer acciones conjuntas. Por ejemplo, hacemos cosas puntuales con firmas de cosmética, zapatos de novia, etc. Son empresas que no tienen nada que ver con nosotros, pero que son afines en el estilo de vida de Coolook. También ha sido muy importante el apoyo recibido por nuestras prescriptoras, que, con sus apariciones en los medios con nuestras joyas, han fomentado el entusiasmo por la marca. Y esto lo hemos conseguido ya que la gente que viene a Coolook, vuelve.

En la actualidad, ¿Cuántos puntos de venta tiene? ¿Cuáles son los planes de expansión tanto a nivel nacional como internacional?

Somos una empresa muy pequeña. Ahora mismo tenemos 5 tiendas en España y 3 franquicias en Sudamérica (Paraguay, Uruguay y Perú). Decirte que estas últimas en Sudamérica nos han venido a buscar y por eso se han abierto. Este año hemos entrado en Nueva York, con un córner, también tenemos algún córner en México DF y Guadalajara. Casi seguro, abriremos una franquicia en Roma el mes que viene.

Planes de expansión no tengo, no soy muy ambiciosa en ese sentido. No quiero un crecimiento a lo loco. Primero porque no tengo recursos y segundo porque no lo necesito. Quiero hacer las cosas bien, seguir estando cerca del público, que me sigan viendo, estar al frente del negocio de forma real.

¿Qué consejos darías a aquellas personas que quieran emprender un negocio?

Para emprender tienes que ser creativo; no tener miedo; ser constante; no decaer; ser optimista; ser valiente y tener en cuenta las herramientas con las que cuentas para llevar a cabo tu plan.

¿Cuál es tu máxima cuando vienen malos tiempos?

Mantener siempre la mente relajada, no cebarte en lo malo porque si no, te hundes. Tu cerebro es tu peor enemigo cuando te vienen mal dadas, empiezas a dar vueltas. Al final no es lo que te pasa, sino es lo que tú piensas. Y eso no te deja mirar para adelante.

¿Cómo definiría su visión de futuro en una frase?

Vivir el presente y un futuro cercano. Pienso en dejar algo bonito, que funcione y que mis hijas lo continúen si quieren.

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