viernes 28 • enero 2022

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Diego Murillo (AMA): “Un político gana más que un médico en España, el mundo está al revés”

“El sector asegurador necesitamos un baremo específico de daños sanitarios que sea común a todo el territorio nacional” 

“El apoyo de la sanidad privada es fundamental para que la pública funcione mejor” 

El sector sanitario, en un sentido global, se ha llevado tanto los mayores aplausos como las críticas más feroces durante el periodo de pandemia sufrido en los últimos meses. Capital analiza con el doctor Diego Murillo, presidente de Honor de AMA Seguros y presidente de la Fundación A.M.A., la situación de una industria muy sensible desde su perspectiva social y con grado de mejora muy relevante en el ámbito de la gestión económica. 

Usted fundó A.M.A. hace cuarenta años. ¿Cómo cree que han evolucionado las necesidades del colectivo sanitario en este periodo? 

El colectivo sanitario en España no ha estado suficiente bien retribuido económicamente. Ha evolucionado positivamente, se han creado grandes hospitales, que antes no había, con mejores tecnologías que han ayudado a posicionar la sanidad española como una de las mejores del mundo. Lo que seguimos sufriendo es que los médicos están muy mal pagados. Un político gana más que un médico. Cuando empezó la pandemia, la gente aplaudía desde los balcones. Hoy puedo decirle que hay infinidad de denuncias contra esos sanitarios que antes aplaudían de esa forma tan intensa, por responsabilidad civil de los sanitarios. El mundo está al revés. Los sanitarios eran como dioses antes de la pandemia, y ahora estamos denuncia tras denuncia. 

Usted ha reclamado en muchas ocasiones una postura clara sobre el baremo de los daños sanitarios común para todo el territorio nacional. ¿Cómo está esta negociación con el Ministerio de Sanidad? 

No hay un baremo, y los jueces están juzgando el daño sanitario en ocasiones por el baremo de tráfico. Una fractura de una pierna, tiene su justificación, pero una apendicitis… ¿Qué tiene que ver con tráfico? Además, hay una serie de diferencias enormes en relación con las sentencias. Llevamos años demandando un baremo específico de daños sanitarios que permita establecer con claridad las indemnizaciones por daños derivados de la actividad profesional y que garantizaría la seguridad jurídica del paciente y del profesional; pero de momento no se ha conseguido avanzar en este objetivo. Un feto que nace con problemas cerebrales, por el parto, por ejemplo, puede generar una reclamación del entorno de los 300.000 euros en Málaga.

Sin embargo, en otras comunidades y provincias, nos enfrentamos a peticiones por valor de hasta cuatro millones de euros. Tiene que haber una medida que sea común a todo el conjunto español. Lo teníamos casi listo, y aprobado, pero luego se dio marcha atrás. Se quedó en el cajón y nadie se ha atrevido a sacarlo, y, para nosotros, para fijar las pólizas, es fundamental. 

¿Qué opina usted sobre los modelos de colaboración público-privada en la sanidad? ¿Los apoya? 

Sí, son fundamentales, y hay un dato definitivo. Cuando se creó Muface, se les preguntó a los funcionarios públicos si preferían sanidad pública o privada. Y son millones, una mayoría, los trabajadores de la Administración que se han ido a la sanidad privada. Si de 47 millones de habitantes, vemos que hay nueve millones que se van a la sanidad privada si les dan a elegir, creo que la respuesta está clara. La sanidad pública es francamente buena, pero tiene sus problemas. Las listas de espera son muy acentuadas. El apoyo logístico de la sanidad privada es fundamental para que la pública funcione mejor. 

¿Qué le pide al 2022 en el ámbito sanitario? 

Dios quiera que esta pandemia acabe de una vez, los últimos datos señalan que la incidencia puede aumentar. Hemos sufrido mucho y esperamos que la vacunación funcione. Si es cierto que el efecto de la vacuna solo dura cuatro meses, tenemos un problema. También pido que el mundo sea más noble, que apoye más a la gente necesitada. En África no tienen vacunas, y las grandes naciones tienen que ayudar a esa gente que lo necesita. 

“Todo el mundo sanitario está representado en nuestro consejo de administración” 

¿Cómo surge la idea de crear A.M.A.? 

Soy médico de profesión, padre de médico e hijo de médico. Monté un sanatorio en Pontevedra en 1973, con 32 años, que fue un éxito y lo acabó comprando Quirón. El espíritu empresarial lo tuve siempre, era presidente del Colegio de Médicos de Pontevedra y entré en el consejo de administración del Consejo de Previsión Sanitaria. Estuve de vicepresidente y en 1987 se escindió la sociedad, entre Previsión Sanitaria y A.M.A. Al principio no teníamos ni dónde reunirnos, así que alquilamos un piso y empezamos a funcionar. Hoy ya tenemos más de 100 edificios en propiedad por valor de 74 millones de euros, casi 700 empleados y más un millón de pólizas. 

La pandemia ha sido un elemento distorsionador de prácticamente todo, ¿cómo ha afectado a la actividad de A.M.A.? 

La verdad es que tenemos cierta libertad de previsión de precios, pero no los hemos subido en un entorno de caída económica como el que hemos vivido. En la pandemia, los comerciales tuvieron que operar on-line y las ventas bajaron mucho, pero no hemos aplicado un ERTE a ninguno de los casi 700 empleados

Decidimos cubrir de manera gratuita las pólizas de responsabilidad civil de aquellos profesionales que habían sido mutualistas o asegurados de A.M.A. y que fueron requeridos para trabajar en los centros sanitarios y hospitales. Hemos facilitado el aplazamiento o fraccionamiento del pago de las cuotas y hemos atendido multitud de consultas sobre cuestiones relacionadas con el coronavirus. 

¿Cuál cree que es el factor diferencial de A.M.A. en su propuesta de valor para el mutualista? Dicho de otra forma, ¿qué es lo que hace que los sanitarios y demás clientes confíen en la firma? 

El factor diferencial de A.M.A. es que solo se dedica al profesional sanitario. Aquí no se hacen pólizas a nadie que no sea sanitario o familiar directo de sanitario. A.M.A. podría estar hoy en día mucho más diversificada, pero presumimos de ser la única mutua que se dedica sólo a este sector. Aquí se le dan todas las facilidades del mundo a los sanitarios, se les ayuda desde el primer hasta el último día. 

¿Por qué se centró en la protección del colectivo de profesionales sanitarios? 

El colectivo sanitario ha sido uno de los más castigados durante los últimos años en este país. Los recortes de inversión en materia de Sanidad han sido una constante; los sanitarios trabajan desde hace tiempo con lo justo, una situación que ha llegado al momento más álgido con la pandemia del coronavirus pero que sufren desde mucho antes. La situación del colectivo es manifiestamente mejorable.  

¿Qué estrategia seguirá la firma para mantener la senda de crecimiento lograda en los últimos años? 

Apoyar al sector sanitario, como hemos hecho en los últimos años. El consejo de administración de A.M.A. lo formamos todos: médicos, enfermeros veterinarios y farmacéuticos. Todo el mundo sanitario está representado en el Consejo. En enfermería, actualmente tenemos a todos los más de 300.000 enfermeros que hay en España.

En líneas generales, queremos reforzar nuestra relación con todos los colegios profesionales para mantener nuestra posición de liderazgo en el mercado. A.M.A. es líder en el sector sanitario con más de un millón de productos contratados y una facturación por encima de los 177 millones de euros en 2020. Pero por encima de estas cifras, está el apoyo y confianza de nuestros mutualistas, que son los principales responsables de nuestro éxito. 

Los factores medioambientales, sociales o de gobierno corporativo (ESG) son prácticamente una obligación para las empresas de todos los sectores. En el caso de A.M.A, la función social es clara por ser una firma centrada en el colectivo sanitario. ¿Cree que es una moda pasajera, o la sostenibilidad que también afecta a sectores como el asegurador y se quedará? 

En nuestra mutua hay más mujeres que hombres, y nuestra Fundación dona del orden de 12 millones de euros anuales a colegios, a cursos de formación profesional, a instituciones sanitarias, a la Real Academia de Medicina… A.M.A. le dio al padre Ángel la mayor donación que había recibido en su vida, un millón de euros. Seguimos apoyando a todos los colectivos necesarios, a los niños con cáncer, convenios tanto con las fundaciones del Real Madrid como con el Atlético de Madrid. La sostenibilidad y la función social es imprescindible para cualquier empresa. 

La Fundación A.M.A, que usted creó, es uno de los pilares del Grupo. ¿Hacia dónde cree que dirigirá su actividad en los próximos años? 

Hace la labor social y funciona francamente bien. Hay importantes personalidades del ámbito sanitario en el consejo y hemos creado el Premio Científico, que este año ha estado relacionado con la Covid-19, dotado con 50.000 euros. La Fundación hace una labor muy buena, y yo intento no solo decidir yo, sino estar bien asesorado. 

“Trabajar en beneficio de la sanidad es una satisfacción personal enorme” 

El doctor Murillo, médico de profesión, consulta a menudo el Quijote y es seguidor tanto del Pontevedra como del Atlético de Madrid. Este último, “el año pasado me dio una gran satisfacción” gracias al título de Liga conseguido, asegura. Tras una carrera iniciada en el año 1973, parafrasea a Gabriel García Márquez y apunta que “la gente no deja de perseguir sus sueños porque envejecen, envejecen porque dejan de perseguir sus sueños. Y a mí me quedan algunos sueños por cumplir”. 

¿Qué le ha aportado A.M.A. a su carrera profesional como médico? 

Esta mutua me ha dado muchísimas satisfacciones. Junto a la medicina y a mi familia, han sido mis mayores tesoros, y de todo ello me siento muy orgulloso. Tengo la fortuna de haber hecho muchas cosas en la vida y de distinta naturaleza. He sido concejal y diputado, pero, por encima de todo, soy médico, hijo de médico y padre de médico.

Trabajar en beneficio de la sanidad, protegiendo a los profesionales sanitarios y a sus familias, es una satisfacción personal enorme. A A.M.A. le he dedicado mucho trabajo e ilusión, valores que me inculcó mi madre, pero creo que ha valido la pena el esfuerzo visto lo que se ha conseguido. 

¿Cuál diría que es su principal logro profesional? 

Haber convertido A.M.A. en una mutua líder en el sector sanitario, con más de 600.000 mutualistas y un millón de pólizas contratadas. Empezamos casi de la nada, en un piso que alquilamos en la Calle Villanueva de Madrid con una docena de empleados. Hoy son cerca de 700 los trabajadores de A.M.A. y casi 100 las oficinas abiertas, tenemos presencia en toda España y también en Ecuador, país que nos recibió con los brazos abiertos. A.M.A. es una compañía sólida con un crecimiento sostenido y un éxito empresarial.

Cinco décadas después de su puesta en marcha, puedo asegurar sin temor a equivocarme que mereció la pena correr aquel riesgo durante los comienzos. 

También fue un orgullo para mí la puesta en marcha en el año 1973 del Sanatorio de la Merced, en Poio (Pontevedra), que monté junto con un gran cirujano, Nuño Gallas, y el traumatólogo Manolo Carballo. Fue un centro de gran prestigio, allí trabajé muchísimo como ginecólogo, hubo años en los que atendí cerca de 700 partos. Fue una etapa muy dura, por el elevado volumen de trabajo, pero muy enriquecedora. 

¿De dónde le viene la vocación del mundo sanitario? ¿De su niñez? 

Yo soy un niño de pueblo, de un pueblo muy pequeño de Extremadura, Zalamea de la Serena, donde mi padre ejercía de médico. Recuerdo a mi padre como un ser excepcional, al igual que mi madre, una gran mujer a la que todo el mundo valoraba de manera extraordinaria. Mi padre, socialista, fue condenado a muerte, luego a cadena perpetua, y finalmente fue indultado en 1945. 

Por eso nos marchamos a Galicia, cerca de la cárcel de Santiago, donde ejerció mi padre como médico preso. Aunque fueron momentos muy difíciles, fui un niño inmensamente feliz.  

¿Qué objetivos personales y profesionales tiene? 

Todavía me quedan muchos retos por delante, y eso es positivo. Tenemos un sistema de Salud con serias limitaciones, una Sanidad excesivamente burocratizada, con los recursos muy justos y deficiente organización. Las condiciones en las que trabajan los sanitarios no son las mejores, hay cierto desamparo, el problema de las agresiones no cesa… Hay que trabajar mucho más a fondo, con cambios orientados a una mayor eficiencia en favor de una Sanidad equitativa y universal. Deberíamos remar todos en esa dirección. 

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