viernes 24 • junio 2022

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Regreso al futuro ¿o al pasado? 

“Regreso al futuro ¿o al pasado?”, por José Francisco Rodríguez, presidente de Capital

JF
José Francisco Rodríguez, presidente de Capital

El nuevo escenario geoeconómico al que nos enfrentamos nos obliga a afirmar que los invasores siempre pierden. Ponen en evidencia su mediocridad y, sobre todo, la falta de perspectiva histórica, ignorando las nuevas realidades de la sociedad mundial actual. Pensar que la forma de generar riqueza es invadir un país es de una necedad extrema y de una crueldad social sin adjetivos.  

Europa no tiene alternativas y, lo que es más importante, ya no tiene excusas, ya que la invasión de Ucrania y la pandemia de la Covid-19 ponen de manifiesto que la Unión Europea tiene que afrontar, de manera urgente, una serie de redefiniciones estratégicas relacionadas con la palabra dependencia. Dependencia energética, dependencia logística y de producción, dependencia en innovación y, sobre todo, recuperar el papel de Europa como catalizador de los valores de una sociedad moderna y próspera. 

En España, como ya estamos acostumbrados, hemos vuelto a asistir a lo que denominamos como el efecto “foto”, que se traduce en buscar siempre un responsable ajeno para culparle de la situación económica. Llevamos ya más de dos años con una política propia de gestores con escasa experiencia. Siendo cierto que el entorno internacional es responsable del encarecimiento de costes energéticos y de las materias primas, esto no justifican la razón por la que los indicadores españoles son peores que otros países europeos. 

Es ya muy obvio que España se encuentro en los últimos puestos en la comparativa internacional de gasto público, concretamente en el puesto 29 de las 37 grandes economías, con el riesgo de que los gastos improductivos en las administraciones se acaben convirtiendo en estructurales (recordemos la fiebre del Plan E, que no dejó más que costes fijos). 

La reciente publicación del Libro Blanco para la Reforma Fiscal en España, elaborado por 60 expertos, más allá del alineamiento con la gestión del gobierno, no hace referencia a recomendaciones para impulsar una reforma en el gasto público. De hecho, en el informe hay muy pocas propuestas de bajadas, y desde luego ninguna relacionada con la mejora de la eficiencia en el gasto público. Está repleto de cuadros de impacto de recaudación, no de impacto económico. La misión es recaudar. Cualquier proyecto o gestión empresarial se debe bastar en gestión del gasto y del ingreso.  

“Resurge el temor a la estanflación que vivimos en los 80, con una enorme destrucción de puestos de trabajo” 

El Instituto de Estudios Fiscales, ente dependiente de Hacienda, elaboró una encuesta de gran alcance sobre esta cuestión, con respuestas de un total de 3.000 contribuyentes, con el ánimo de conocer el sentir general de los españoles. Este sondeo muestra el rechazo social a las medidas que pretende introducir Montero, y quizás esa sea la razón por la que en la presentación del libro blanco mencionara que el documento de la comisión es “una hoja de ruta” que “no refleja la postura del Ministerio” y que “no se traducirá de inmediato en ninguna subida fiscal”. 

Todos los organismos económicos europeos y mundiales prevén que la invasión de Ucrania ralentice la recuperación. La inyección de los fondos Next Generation pueden tener menos efecto del previsto, por la contracción de la demanda tanto interna como sobre todo mundial, lo que se suma a la deficiente gestión en España. 

Pero está claro que este ataque ruso a la razón ya está teniendo un impacto y la prioridad del gobierno tiene que ser minimizar el impacto negativo en términos de crecimiento y en términos de inflación. Conviene recordar la historia no tan lejana de los años 80 y el efecto “estanflación”, un término que se resume en la formula de estancamiento más inflación. Vuelve a resurgir el temor especialmente a adentrarnos en un episodio similar ante el fuerte encarecimiento de los precios de los últimos meses. En España, aquel episodio llegó a provocar una inflación del 44%, además de una enorme destrucción de puestos de trabajo y empresas. 

Y no olvidemos, en breve volvemos a entrar en campaña de cara a las elecciones municipales 2023, con lo que vamos a asistir a un nuevo despliegue de promesas de gasto público. 

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