martes 09 • agosto 2022

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La crisis con Argelia llega a las fronteras españolas

El no avance en la diplomacia podría hacer perder a España cerca de 2.000 millones de euros en comercio internacional con Argelia y 12.000 millones de metros cúbicos de gas

España está sufriendo el cambio de dirección en la Moncloa sobre el Sahara Occidental tras la ruptura de veinte años de amistad y sobre todo, una gran cantidad de exportaciones e importaciones entre países. Y es que España es el quinto proveedor de Argelia, tan solo por detrás de China, Francia, Italia y Alemania. Pero, ¿qué consecuencias concretas tendrá este cambio de posición para la economía española?

El gas argelino: una oportunidad perdida

Tras el bloqueo de Europa progresivo al gas ruso, el gas argelino se situaba como la gran alternativa no solo para España, sino para el continente. Y es que el gaseoducto de Magreb-Europa estaba destinado a ampliar su flujo, pero el corte de este no solo ha impedido que no aumente, sino que ha privado a España de 6000 millones de metros cúbicos, la mitad del gas que Argelia exportaba a España. Sin embargo, la situación es más preocupante en el caso de las empresas españolas.

Se estima que esa pérdida sería del 90% en el caso de las empresas españolas. Según el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) en 2021 el gas importado por Argelia representaba el 50% del total y había pactada un aumento del 25% en el gaseoducto Medgaz para el último cuatrimestre de ese mismo año comienzos de 2022.

No solo España ha perdido unos suministros fijos y una interrupción el gas, sino la posibilidad de convertirse en hub para el resto de Europa a la hora de suministrar gas. Ese beneficio podría ser para Italia, país que ya exportaba 20.000 metros cúbicos más, pero que tras el veto argelino a las exportaciones e importaciones españolas, ha firmado un acuerdo con el país magrebí que aumentaría en un 40% la venta de gas entre 2023 y 2024.

Un mercado complejo

Aunque la cifra exacta de empresas españolas operando en Argelia no ha sido ofrecida por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), desde esta misma aseguran que son una gran cantidad las que se encuentran exportando a este país y por ende se ven perjudicadas por la paralización de las relaciones. Las cifras que otorga en su caso la Secretaría de Estado de Comercio, nos permiten hacer una radiografía por los sectores más afectadas. En los de semimanufacturas se han llegado a cifras antes de la pandemia de 1.100 millones, 605 millones en bienes de equipo y 450 en automoción.

Según el ICEX, en 2020 se alcanzaron importaciones por 2.511 millones de euros y las exportaciones llegaron a los 1.916 millones. Como grandes empresas que operan en Argelia aparecen energéticas como Repsol, Naturgy o Iberdrola; técnicas como Sacyr o Indra y aseguradoras y entidades bancarias como Mapfre o Caixabank, aunque estos últimos parecen ser los menos expuestos. Empresas como Vitrinor que fue de las primeras de anunciar pérdidas inmediatas de 200.000 euros tras el anuncio de la ruptura, país con el que según su balance tiene un negocio entorno a un valor de un millón de euros anuales.

Una crisis que se vaticinaba

Desde 2021, Argelia estaba demandando a Italia y España una subida en los precios del gas, sabedora de cifras que manejaban por ejemplo países como EEUU. Demandaban un gesto. Italia comenzó el acuerdo de un nuevo precio sobre el gas argelino, mientras que España demoró las negociaciones. Argelia mandaba a un nuevo embajador, consciente de que su país alberga un 60% de excedente en electricidad que ha que poner en el mercado. Desde entonces, no ha vuelto España a encontrar un marco en el que se vuelvan a albergar proyectos para los dos países. Nuevos actores como Canadá, Alemania, Rusia o incluso Qatar buscan rellenar ese hueco que ha dejado en las exportaciones argelinas España.

Por el momento las tensiones continúan llegando, incluso se ha temido por el turismo español en el propio país o por las empresas que aún tienen una gran cantidad de trabajadores viviendo allí y que algunas ya han regresado a su país natal. Una ruptura de relaciones que no solo perjudica a España, sino también a Europa. Y es que una vez más la política europea en el norte de África vuelve a languidecer. Marruecos, un socio poco fiable para Europa en los últimos años acerca posiciones con España, mientras que las dos grandes capitales europeas como París y Berlín, tratan de repartirse el gas que España difícilmente pueda volver a aprovechar.

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