sábado 24 • septiembre 2022

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Los experimentos con gaseosa: sube la miseria, baja la confianza y se estanca el consumo

José Francisco Rodríguez
Presidente Revista Capital
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“En España podemos hacer gala del liderazgo inverso en multitud de indicadores si empezamos por la cola”

Según el análisis publicado por el Banco de España, los indicadores muestran que empiezan a afectar al consumo. Es verdad que empezamos el 2022 con expectativas, después de las restricciones por la pandemia, el análisis muestra un frenazo de las expectativas de gasto y, en especial, con un efecto ya muy directo como es el aplazamiento de compra de bienes duraderos como equipamiento del hogar o automóviles.

Este estancamiento en España no se debe achacar exclusivamente a la guerra en Ucrania, porque a estas alturas ya se han consolidado las tendencias y vemos cómo el comportamiento de los indicadores de crecimiento en otros países es mejor y relega a nuestro país a la zona de la cola de los diferentes rankings que se publican. Vamos, que podemos hacer gala del liderazgo inverso en multitud de indicadores si empezamos por la cola.

El estudio del Banco de España, ‘El impacto del repunte de la inflación y de la guerra sobre las perspectivas económicas de los hogares españoles’, anticipa un dinamismo significativamente menor del consumo y muestra otra importante conclusión como es la reducción de la tasa de ahorro que veníamos viviendo desde el inicio de la pandemia, siendo ambos efectos motivados entre otros por el incremento de la inflación que, como escuchábamos hace un par de meses desde el Gobierno, se anunciaba que no superaría los dos dígitos, pero que finalmente, una vez más, la terca realidad se ha impuesto con un impacto de mayor intensidad en las expectativas de inflación a corto plazo y que –me temo– prorrogará su efectos al 2023, el cual, al ser un año electoral, nos hace pensar que se puede producir un adelanto de los comicios.

Estos datos, añadidos a las perspectivas negativas de generación de empleo, han disparado el índice de miseria en España, cifras que desde los ministerios sociales se desprecian, cuando lo que realmente muestra es que nuestro índice de miseria es de casi el 24% y sitúa a nuestro país muy por encima de otros de nuestra órbita como Italia y Portugal, casi un 30% superior pese a que la espiral inflacionista y los problemas en materia laboral afectan a toda Europa, síntoma inequívoco de la ineficacia de las medidas adoptadas durante esta legislatura.  De hecho, según la información de Bloomberg que recogen índice de miseria -actualizados a 7 de agosto- nos pone ante otro indicador en alarma: el porcentaje de la Unión Europea y la eurozona ronda el 15,5%, mientras España se dispara hasta el 23,4%.

El otro factor que determina el índice de miseria es el empleo. El Panel de Funcas proyecta una tasa de paro a final de año del 13,5%, la más alta de la zona euro, nuevamente dato del que discrepa el Gobierno, y de todos es conocido que los datos de la Encuesta de Población Activa esconden una realidad diferente a la tan anunciada reducción del desempleo por debajo de tres millones de desempleados. La creación de empleo se concentra en el turismo, por lo que es muy probable que tras el «efecto verano» aflorarán las caídas de consumo y llegarán los despidos y una ralentización de la economía que auguran que llegaremos al mes de diciembre en riesgo de recesión.

Pero si el indicador de consumo y el de miseria nos parecían ya negativos, otro dato se une a la trilogía que ninguno de nosotros desea: los consumidores españoles son los terceros menos optimistas de la Unión europea sobre el futuro de la economía, según el indicador publicado por la OCDE, el cual situa a España el 92,9, el dato más bajo desde noviembre de 2012, inferior incluso al que se publicó durante la pandemia. Es importante entender es la peor confianza desde hace 10 años.

Todo esto, cuando también conocemos que los ajustes que nos piden a los españoles y a las empresas, no son simétricos, de manera que asistimos, al igual que después de la Covid-19, cómo el Gobierno vuelve a incrementar el gasto de la estructura con 14 nuevos altos cargos y, como no podía faltar, otros 70 asesores de confianza.

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José Francisco Rodríguez
Presidente Revista Capital

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