viernes 02 • diciembre 2022

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Jordi Damià, CEO de Setesca: “Para crear una economía con valor añadido hace falta voluntad política”

“Enfriar la economía para reducir la inflación no ayudará a la recuperación”

Según un reciente informe de Deutsche Bank, las perspectivas macroeconómicas para 2022 se han deteriorado desde principios de año debido al encarecimiento de los precios de la energía por la guerra entre Rusia y Ucrania. En este sentido, el estudio destaca que la economía de EEUU estará en recesión durante el primer semestre de 2023.

Ante esta perspectiva, Capital habla con Jordi Damià, profesor de estrategia en EADA Business School y CEO de Setesca, quien advierte que todos los factores que se están dado en el contexto de la economía actual pueden provocar una pérdida de confianza de los consumidores y todo ello impactará de forma directa en las empresas europeas.

¿De qué modo se ve España afectada económicamente por la actual situación internacional?

Al igual que en otros países, el aumento de coste de la logística, de la energía y de determinadas materias primas han provocado un aumento de la inflación, que impactará en la reducción del poder adquisitivo y, por lo tanto, acabará afectando al consumo de productos y servicios no prioritarios. A nivel diferencial respecto a otros países, la menor dependencia del gas ruso ayudará a mantener el consumo energético empresarial y privado por lo que no hay tanto riesgo de restricciones o incluso cortes de suministro.

Sin embargo, la mayor exposición de la economía española a sectores como turismo y construcción, provocará una recuperación más lenta de la economía. Otro factor a tener en cuenta es que en estas condiciones, la deuda pública y privada aumentará, lo que tampoco ayudará a recuperar la economía.

¿Qué consecuencias puede tener esto para la población?

A la población dedicada a sectores más directamente expuestos (turismo, restauración, construcción, etc.) les impactará directamente debido a la reducción de actividad de dichos sectores, el resto de sectores, se verán más o menos afectados en función de la estrategia que siga cada compañía, pero en general, la necesidad de “enfriar” la economía para reducir la inflación provocada por las restricciones energéticas a causa de la guerra, no ayudará a mantener el buen ritmo de recuperación de empleos y de crecimiento post covid.

¿Hay opciones de minimizar el impacto? ¿Estamos tomando las decisiones correctas?

Hay dos formas de minimizar el impacto a nivel macro estratégico. Por lo tanto, son medidas más lentas de decidir, tomar y aplicar, pero también hay medidas a nivel empresarial que son más rápidas de aplicar y de percibir. Las medidas macro deberían consistir en mejorar el modelo educativo para aumentar el nivel de preparación y, sobre todo, crear un entorno favorable a la creación de empresas industriales o de producción de productos o servicios de alto valor añadido, unido a la creación de modelos energéticos sostenibles y la localización de industrias de productos semielaborados y de alto valor añadido (como microchips).

Estas medidas nos acercarían a un modelo finlandés, danés o alemán, pero, como indicaba, puede ser complicado porque, si bien es absolutamente factible ya que otros países lo han llevado a cabo con éxito, en España siempre ha faltado la voluntad política para llevarlo a cabo.

A nivel micro, las empresas deben mejorar rapidísimamente su modelo de producción para poder ser más competitivas, y para realizarlo la única forma posible es mediante las mejora de su tecnología, y la segunda gran acción a realizar es orientar todos sus esfuerzos al crecimiento del negocio. Esto es importante ya que muchas empresas adoptan posiciones defensivas que en entornos de recesión pueden hacer a la empresa empequeñecerse poniendo en riesgo su viabilidad.

¿Debe España ‘reinventar’ su modelo económico para afrontar futuras crisis?

Si, debe de existir una transición hacia un modelo de mayor tejido productivo y de creación de productos y servicios de alto valor añadido, pero para eso debe existir un entorno educativo previo, un entorno financiero de soporte a esa transición y un modelo político que lo apoye, y esto tardará mucho tiempo. Hasta ahora nunca se ha conseguido.

¿Qué papel tienen las empresas para salir de esta situación?

Las empresas y su necesidad de subsistencia son la clave para el mantenimiento de una economía productiva y por lo tanto de los puestos de trabajo que a su vez mantienen en consumo, por lo tanto el apoyo a medidas que faciliten la mejora de su competitividad y de su crecimiento es un factor básico para el sostenimiento de la economía (el modelo de soporte a las empresas de Dinamarca es un buen ejemplo de apoyo del estado a las mismas). El hecho es que los empresarios deben revisar y mejorar la cadena de procesos de sus empresas mediante la tecnología y deben ver en esta situación la necesidad de crecimiento, expansión y en muchos casos de diversificación e internacionalización.

¿Se estaba produciendo un cambio después del COVID?

Si, se estaba produciendo un cambio que se debe de aprovechar, se estaban aplicando medidas post-covid tales como la implantación del teletrabajo que facilita las ventajas que aporta la globalización del talento, se estaban aplicando y manteniendo medidas de automatización de procesos y la reducción de tareas de bajo valor añadido y se estaba mejorando y explotando las posibilidades que aportan los diferentes canales de ventas así como modelos comerciales más estructurados y automatizados. Estas tendencias deberían mantenerse en la situación actual y aprovechar la coyuntura para reducir la dependencia de proveedores no locales y de modelos energéticos no basados en el autoconsumo.

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