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Revista Capital

Ensamble Studio: El estudio de arquitectura español detrás de la reconstrucción del Parlamento Europeo 

Por Redacción Capital

Ensamble Studio apuesta por la sostenibilidad y la innovación en los procesos para un mercado que consideran “oscuro y rezagado frente a los cambios” 

La Unión Europea (UE) se conformó en base a unos valores marcados por la importancia de la libertad, la igualdad y el Estado de Derecho de sus países miembros. Una serie de principios democráticos para los que se construyeron una serie de organismos, instituciones, edificios que asentarían las bases de cooperación y convivencia del común. Entre ellos, el Parlamento Europeo, el famoso edificio Paul Henri Spaak de 84.000 metros cuadrados que necesitó de cuatro años de trabajo para abrir sus puertas en 1993. Sin embargo, desde aquel año mucho ha cambiado en la geopolítica, en la economía y en la sociedad comunitaria. Por eso, tal vez sea el momento de una renovación. 

Esto mismo es lo que debieron de pensar desde la institución cuando en 2020 decidieron abrir un concurso de arquitectura para su reconstrucción y lavado de imagen. El desenlace: un equipo formado por cinco estudios europeos, entre los que se encuentra uno español, se encargará de dicho cometido. Pero, ¿de quién se trata?  

Antón García Abril y Débora Mesa, fundadores de Ensamble Studio, serán los encargados de dicha tarea, quienes ya trabajan de cara a este nuevo proyecto que para ellos es “una enorme ilusión”. Así lo señala el doctor en arquitectura y profesor catedrático del MIT, quien, en declaraciones a Capital, subraya la importancia de que sea un “proyecto colectivo” porque “de alguna manera representa la unión que queremos tener todos en Europa”. 

“El concurso fue en dos fases”, explica por su parte Débora Mesa, cofundadora de Ensamble Studio y presidenta de WoHo Systems, que expone que la primera fue “por currículum y la otra una selección de quince oficinas o grupos de arquitectura donde ya hicimos la fase más de proyecto”. En su caso, “decidimos unirnos a un grupo de arquitectos e ingenierías que representan lo que también es la Unión Europea y el Parlamento: una diversidad de enfoque que queríamos que se viese en el resultado final a pesar de las dificultades de trabajar con equipos distintos”. Y les salió bien. 

“Existe un reto ecológico muy importante y es algo que la arquitectura y la industria de la construcción tienen que abordar de manera urgente”

Débora Mesa

“Pensábamos que era un reto que tenía mucho sentido, que era una oportunidad. Y así lo hicimos. Formamos este grupo para hacer el concurso y la propuesta surge en base al diálogo y a juntar opiniones, perspectivas sobre cuáles eran los mejores acercamientos al proyecto y poco a poco ir desfilando la propuesta”, señala ésta antes de recordar que “tampoco podemos desvelar mucho” hasta que este septiembre el Parlamento Europeo no realice una exposición donde se hagan públicas las diferentes ideas planteadas. 

No solo eso. Los propios seleccionados tampoco cuentan más información puesto que “es un fallo que se ha retrasado un año y también hay muchas piezas que se están moviendo. Además, tampoco tenemos claro el plazo de encargo de ejecución del proyecto”, afirma Mesa, que recuerda cómo “primero, la pandemia, y luego, la guerra, han alterado los plazos que tuvo el Parlamento cuando convocó y redactó las bases”. Por eso “a partir de septiembre se activarán las conversaciones”.  

Por el momento lo que sí se puede confirmar es que tendrá el ADN de Ensamble Studio, una empresa que tiene claro que dejará “lo mejor de nosotros para que el edificio tenga la personalidad del grupo”, destaca García-Abril. “En Ensamble Studio siempre nos ha movido defender la legibilidad de la estructura en la fachada, la transparencia, la integración con el paisaje y fundamentalmente la ecología”, una serie de “valores europeos compartidos entre todos” que podrán verse en esta reconversión de tan icónico edificio. 

Antón García Abril y Débora Mesa, fundadores de Ensamble Studio

Espacio de debate y política 

Un lugar, el Paul Henri Spaak, encargado de albergar la cámara de debates y la oficina del presidente y que se ubica en el Espacio Léopold de Bruselas. Se trata de uno de los lugares más adecuados para esta institución, pese a que la sede oficial del Parlamento es el Louise Weiss de Estrasburgo.  

Sea como fuere, uno de los estudios de arquitectura españoles más internacionales estará presente en dicha reconstrucción: Ensamble Studio. El crecimiento exponencial registrado desde su nacimiento en el año 2000 ha llevado a la compañía a expandirse por los cinco continentes con proyectos de lo más variados. La clave, desgrana García-Abril, reside en “trabajar por las dos acciones que entendemos que la arquitectura tiene que resolver hoy: la arquitectura de la tierra y las nuevas tecnologías”.  

No solo eso. Tal y como añade por su parte Débora Mesa, “existe un reto ecológico muy importante a medida que cada vez vivimos de manera más patente el cambio climático y es algo que la arquitectura y la industria de la construcción tiene que abordar de manera urgente”. 

“Cómo construimos, con qué construimos, los materiales que empleamos y los sistemas, los procesos con los que intentamos reducir cada vez más la huella ecológica y con la aportación de que tenga un impacto positivo o incluso neutro” son las líneas de trabajo activas de este estudio en la actualidad. Tanto es así, que, para ellos, su oficina es “un laboratorio donde pensamos ideas por las que luego hacemos un gran esfuerzo para proponerlas y generarlas”. 

En ese sentido, continúa Mesa, “estamos muy activamente trabajando en la vivienda industrializada, que es uno de los retos de la construcción”. Un campo muy interesante para el tejido empresarial, puesto que “hay muchas compañías que están intentando apostar por esto, pero hay unos riesgos implícitos cada vez que innovas y utilizas cosas nuevas que la industria de la construcción se resiste a emplear porque es muy lenta”. Y esto hace que apostar por ello sea más difícil, pero no imposible.  

Una de las causas son los costes, los cuales se han visto incrementados en muchos ámbitos del sector en los últimos tiempos. Una de los factores, la crisis de materiales, para la que García Abril encuentra tanto “una parte traumática” como también “una parte muy emocionante y es que [las crisis] abren ventanas de oportunidades”. “La crisis global nos ha dirigido a todos los que estamos en el proceso productivo de la industria de la construcción a entender que tenemos que ser capaces de transformar el mundo material para construir sobre él”.  

Además, “nos ha aproximado a materiales más orgánicos, más naturales y menos manufacturados y ha dado un empujón a la industrialización como una misión casi social y ecológica, porque al final la vivienda es un bien de primera necesidad, independientemente de la necesidad de dónde estemos”, recalca. Y añade: “La población está creciendo exponencialmente y la arquitectura tiene que resolver esto con las sensibilidades contemporáneas que prescinde del diseño, del estilo; lo que de alguna forma dirigió el mercado”. 

Investigación e innovación 

Por su parte, Mesa incide en que “nosotros por afición a investigar, a buscar y a pensar cosas nuevas siempre hemos sido animales muy adaptables a las circunstancias y esto se está viendo hoy en día como una condición de la supervivencia en todos los sentidos”. No solo en el universo de la arquitectura, “con la pandemia, como seres humanos nos hemos tenido que adaptar a circunstancias muy nuevas, y desde el punto de vista de la industria es parecido”. 

En concreto, “nos enfocamos más en diseñar procesos que luego pueden adoptar distintos materiales y sistemas que son resilientes y adaptables, que se pueden amoldar a las circunstancias. Esto nos interesa mucho porque, en general, nuestro sector no está diseñado así. Está diseñado para adoptar tecnologías y explotarlas sin mucha innovación. Y tiene que cambiar, pero lo hace a pasos de caracol”. 

Así lo subraya también García-Abril, quien considera que “aunque el mundo del real estate es una industria muy lenta, las siguientes capas de innovación van a tener un efecto determinante en el mundo de la construcción”. Y suma: “Del mismo modo que la crisis de 2008 transformó la estructura financiera del negocio inmobiliario, esta pandemia y la crisis asociada a ella –hemos tenido una crisis de suministros y parece que viene una pequeña recesión– será desde mi punto de vista el empujón definitivo para la industrialización de la arquitectura”. 

“El real estate es el único mercado en el que nadie sabe cuál es el activo subyacente y cuál es el precio”

Antón García-Abril

Para este arquitecto, “la innovación la mueve el hambre y las crisis con grandes movimientos innovadores”. Tal y como recordaba Mesa, la pandemia ha sido un gran catalizador de este aspecto al “combinar la vivienda como un espacio donde se vive y se trabaja”. De hecho, añade la cofundadora de Ensamble Studio, “nuestros clientes cada vez lo piden más y no solo directos, también promotores, las ciudades, los gobiernos… Yo creo que están dispuestos a que se introduzcan nuevas tecnologías, sistemas, procesos que consigan acercarnos más a los objetivos de ahorro energético y de equidad en temas de vivienda”. La cuestión es “cómo se consiguen gestionar los riesgos asociados a esta innovación para que la ecuación funcione”. 

Por eso, en palabras de García-Abril, “la arquitectura constituye un activo muy gravoso, muy costoso a nivel financiero”, pero, a su vez, destaca que “el mundo del real estate es uno de los mercados más grandes y el único en el que yo entiendo que nadie sabe cuál es el activo subyacente y cuál es el precio. Con lo cual, ¿cómo puedes tener un mercado si no sabes cuál es el activo y el precio del activo? Eso es algo que la industrialización va a poder resolver: identificar desde un producto arquitectónicamente impecable cuál es la unidad, el activo, y vamos a trabajar con transparencia en los precios”. 

Una transformación que para los fundadores de este estudio “producirá un mercado mucho más justo, socialmente más equitativo y medioambientalmente transparente. Porque hoy por hoy el mercado del real estate es muy oscuro, tiene una variabilidad de precios y de calidad y nadie sabe de lo que estamos hablando”. Por eso, sentencian, “la industrialización es la gran oportunidad para todos”. 

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