miércoles 07 • diciembre 2022

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¿Cómo ayuda Too Good to Go a las empresas a no desperdiciar alimentos?

Esta iniciativa sostenible cada vez tiene más adeptos en España. Capital habla con dos empresas que ofrecen sus productos sobrantes en los llamados “packs sorpresa” de Too Good to Go

2.500 millones de toneladas. Esta es la densidad de comida en el mundo que cada año se tira a la basura. Una cifra desmesurada ante la que particulares y empresas han decidido dar un golpe sobre la mesa. Bien con pequeñas acciones o a través de “comida de segunda mano”, lo cierto es que cada vez son más las iniciativas que buscan reducir unos datos que solo a nivel nacional equivalen a 250 Kg de comida desperdiciada cada segundo. Pero, ¿cómo remediarlo? ¿Qué alternativas existen?

Too Good to Go, la app móvil que busca conectar a restaurantes y establecimientos en general con usuarios que quieran dar una segunda vida a alimentos al borde del precipicio, ha buscado hacer ver que esta opción puede ser mucho más que una simple alternativa. Puede ser beneficioso para todos.

Para el consumidor, por la adquisición de un lote de productos que el establecimiento aporta a un precio reducido; para la empresa, por la posibilidad de dar una segunda oportunidad a aquellos alimentos que al día siguiente ya no podrían ser ofertados al público. Pero, ¿en qué ayuda esta posibilidad?

De los más de 15.000 establecimientos que Too Good to Go tiene en su cartera de clientes, hay dos que han querido comentar con Capital cómo esta app les ofrece una alternativa que además minimiza el impacto ambiental. Uno de ellos, el restaurante Vega Álamo, participa con esta iniciativa desde hace nueve meses que “teníamos algo de merma y queríamos utilizarla de alguna forma”. Entonces, conocieron esta app “que nos pareció interesante por el hecho de no tirar esta comida y que la gente nos conociese”.

 Una idea a la que también accedieron desde Frutería Jenny, un espacio frutícola que reconoce a Capital que su caso fue un poco diferente. “Vinieron una tarde a la tienda y me comentaron sobre la app”, apunta la propia gerente, cuyo nombre da título al espacio de trabajo. “Yo no sabía ni que existía, la verdad”.

El problema es que “siempre tiro frutas y verduras porque mi producto es de alta calidad y no podía dar frutas un poco picadas. No las podía vender así porque los precios son altos y no me las iban a coger”. Por eso cuando se acercaron de Too Good to Go y le hablaron “del reciclaje y de que por esos packs creados me iban a pagar una pequeña cantidad me animé a probar”. Además, añade ésta, “esta comida que doy sirve para gente que lo necesita y en momentos como éstos en los que estamos mal económicamente poder ayudar así supone un apoyo para mucha gente”.

¿Cómo ganan las empresas y los consumidores?

Pero, ¿y ellos? ¿Qué gana una empresa del sector de la restauración al incorporar sus productos a la lista de Too Good to Go? Para Vega Álamo no es tanto una cuestión económica como una fórmula de “visibilidad porque están muy alineados con nuestra filosofía de negocio consciente y sostenible”.

Al fin y al cabo lo que reciben los consumidores son “las mermas del menú del día. Hacemos todos los días un plato, un entrante y un postre y esto nos permite que más gente pueda probar nuestra comida, salvar esas mermas que hubiésemos tenido que tirar y a la vez democratizar, acercar nuestra comida a un público con menos dinero”.

Por su parte, en Frutería Jenny están convencidos de que les ha “beneficiado muchísimo”. “Mucha gente que se ha llevado packs han regresado a comprar”, reconoce su gerente, quien cuenta como anécdota cómo a raíz de esta iniciativa una familia ha logrado introducir el consumo de frutas y verduras en la alimentación de sus hijos.

Por eso en ambos casos animan a aquellos determinados comercios cuyos productos lo permitan sumarse a la iniciativa. “La carne y el pescado son un poco más delicados, pero si es comida preparada ya es otra cosa”, recuerdan desde Frutería Jenny.  Por su parte, en Vega Álamo recuerdan que “no generar desperdicios hace que el negocio sea más sostenible”. Un fin que en España ya ha salvado más de 9.000 toneladas de comida.

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