La alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, ha emitido una contundente respuesta ante la visita de Pilar Sánchez Acera, secretaria de Organización del PSOE-M, quien acudió a la ciudad para solicitar su dimisión. La polémica surge después de que la Fiscalía solicitara para Piquet una inhabilitación de dos años y medio debido a un presunto delito de revelación de secretos, relacionado con la supuesta filtración de denuncias por agresiones sexuales.
Durante su visita, Sánchez Acera, acompañada por Javier Rodríguez Palacios, portavoz del PSOE en el Ayuntamiento y aspirante a la alcaldía en 2027, cuestionó la candidatura de Piquet en las próximas elecciones. Los socialistas instaron a Vox a reflexionar sobre su apoyo a una alcaldesa procesada.
La alcaldesa, visiblemente crítica, tildó la visita de una muestra de pura ironía y cinismo. Piquet comentó, con sarcasmo, que el Partido Socialista carece de dirigentes adecuados para abordar tales temas, preguntándose retóricamente si la próxima figura en sumarse a la controversia sería Álvaro García Ortiz, el exfiscal general del Estado.
Judith Piquet defendió su inocencia, afirmando que no existe una sola prueba directa que la vincule a la filtración de documentos
La alcaldesa recordó que Sánchez Acera admitió ante el Tribunal Supremo haber recibido y reenviado un correo relacionado con Alberto González Amador al entonces portavoz socialista de la Asamblea de Madrid, Juan Lobato. A pesar de las acusaciones, Piquet subrayó que el PSOE no ha aportado ninguna prueba concluyente en su contra. Una acusación no se convierte en una prueba por repetirla cien veces, declaró, reafirmando su confianza en que no se producirá condena alguna.
Judith Piquet reclamó respeto por la presunción de inocencia y defendió su intención de enfrentar el proceso judicial con argumentos y evidencias. Para cerrar, volvió a criticar la elección de Sánchez Acera como emisaria del PSOE, sugiriendo que la decisión refleja un uso irónico del sentido común por parte del partido.
