Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), defendió ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo la reciente subida de tipos de interés aprobada en la última reunión de septiembre. Lagarde argumentó que una respuesta mesurada es necesaria para controlar la inflación, subrayando que el BCE mantiene el rumbo intermedio de política monetaria presentado a inicios de año.
El análisis más reciente de la institución europea sugiere que la inflación será mayor en 2027 y 2028 de lo previsto inicialmente. Sin embargo, Lagarde destacó que aún no se observa una consolidación de esta tendencia inflacionaria.
La presidenta del BCE también advirtió que las recientes subidas de los tipos de interés afectarán negativamente al crecimiento económico. Aunque el crecimiento ha sido fuerte, el endurecimiento de la política monetaria desacelerará la actividad económica y reducirá la transmisión de beneficios. Lagarde enfatizó que, frente a las crisis energéticas, el BCE solo reacciona cuando hay indicios de que el aumento de los precios de la energía podría consolidarse en la inflación general.
Los riesgos económicos en la eurozona son al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento, en un contexto de incertidumbre global
Lagarde también abordó las perspectivas positivas en áreas como el mercado laboral, el consumo y la inversión empresarial, a pesar del estancamiento en el crecimiento salarial mientras la inflación sigue en aumento.
Un tema destacado en el discurso de Lagarde fue el papel de la inteligencia artificial (IA) en la economía europea. Subrayó la necesidad de acelerar su despliegue para mejorar la productividad y reducir los costes, aunque señaló que la adopción de la IA en Europa aún es insuficiente. Según estimaciones del BCE, la productividad podría aumentar entre un 0,3% y un 0,4% anualmente en la próxima década gracias a la IA, un nivel de crecimiento menor que en Estados Unidos, pero significativo.
Lagarde enfatizó la importancia de la inversión sustancial en innovación, capacidad informática, centros de datos y energía para aprovechar al máximo el potencial de la IA. Aunque la inversión relacionada con la inteligencia artificial está en aumento, Europa necesita reforzar su capacidad en comparación con Estados Unidos.
Finalmente, Lagarde subrayó la necesidad de expandir la adopción de la IA más allá de un reducido grupo de líderes tecnológicos, destacando la urgencia de ofrecer programas de recapacitación para afrontar la escasez de habilidades y asegurar que la fuerza laboral esté preparada para este cambio transformador.
