Indra registró un beneficio neto de 291 millones de euros en los nueve primeros meses de 2025, lo que supone un incremento del 58% respecto a los 184 millones obtenidos en el mismo periodo del año anterior, según los resultados enviados este jueves a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
La compañía explicó que este notable crecimiento se debe, en gran medida, a la toma de control de Tess Defence, empresa especializada en vehículos blindados, participada también por General Dynamics (Santa Bárbara), SAPA Placencia y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).
Sin este efecto extraordinario, el beneficio neto ajustado de Indra habría sido de 216 millones de euros, lo que representaría un aumento del 17% interanual.
Crecimiento de ingresos y solidez operativa
Entre enero y septiembre, los ingresos de Indra alcanzaron los 3.611 millones de euros, un 6,2% más que los 3.400 millones del mismo periodo de 2024. El resultado bruto de explotación (Ebitda) creció un 9,75%, hasta los 405 millones de euros, mientras que el Ebit se situó en 319 millones, un 9,62% más.
El margen Ebitda mejoró hasta el 11,21% (frente al 10,85% de hace un año) y el margen Ebit se mantuvo en el 8,83%, confirmando la fortaleza de la rentabilidad operativa de la compañía.
Defensa y aeroespacial, los motores del crecimiento
La división de Defensa continúa ganando protagonismo y aportó el 21,15% de la facturación total, con 764 millones de euros, un 13,5% más que en 2024.
El área de Tráfico Aéreo (ATM) también destacó, con 364 millones de euros (+16,6%), equivalente al 10% de los ingresos.
Por su parte, la división de Movilidad facturó 258 millones de euros (+0,78%), mientras que Minsait, la filial tecnológica de Indra, siguió liderando la actividad con 2.226 millones de euros, un 3,1% más, lo que representa el 61,6% del total de ventas.
Las adquisiciones contribuyeron con 115 millones de euros adicionales a los ingresos entre enero y septiembre, frente a los 17 millones del año anterior.
Entre las integraciones más relevantes se incluyen Totalnet, MQA, GTA, Deimos, Clue, Tess Defence, Aertec, Micronav y Global ATS.
A finales de septiembre, la deuda neta de Indra se situó en 114 millones de euros, un 62,8% más que los 70 millones registrados en el mismo periodo de 2024.
Sin embargo, la cartera de pedidos alcanzó un récord histórico de 9.512 millones de euros, un crecimiento del 34,9% interanual, impulsado por la consolidación de Tess Defence, que aportó 1.476 millones de euros.
El flujo de caja libre fue de 57 millones de euros, un 39,3% menos que el año anterior, debido al mayor volumen de inversiones y adquisiciones.
El presidente de Indra, Ángel Escribano, destacó “la solidez de los resultados” y la apuesta estratégica por anticiparse a las necesidades del sector de la Defensa, que ha impulsado el crecimiento del empleo en España.
A cierre de septiembre, la plantilla global alcanzó 61.475 empleados, un 5% más que en 2024. En España, el incremento fue del 7%, superando los 36.000 trabajadores.
“Estamos consolidando un proyecto de empresa y de país, capaz de afrontar los desafíos tecnológicos y de seguridad, movilizando talento e industria nacional”, subrayó Escribano.
El consejero delegado, José Vicente de los Mozos, añadió que “la aceleración del plan industrial y tecnológico permitirá a Indra liderar los programas especiales de modernización de la defensa española”, aprovechando el aumento del gasto público en este ámbito.
Previsiones para el cierre de 2025 y el plan estratégico 2030
De cara al cierre del ejercicio, Indra mantiene sus previsiones financieras —sin incluir el impacto de Tess Defence ni la compra del 89,68% de Hispasat por 725 millones de euros, operación prevista para noviembre de 2025—.
La compañía espera cerrar el año con:
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Ingresos de 5.200 millones de euros, un 7,4% más que en 2024.
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Ebit superior a 490 millones de euros, un 12% más que el ejercicio anterior.
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Flujo de caja libre de 300 millones, un 8,5% inferior al de 2024.
Además, Indra celebrará un “Día del Inversor” en el segundo trimestre de 2026, donde presentará un año antes de lo previsto la segunda fase de su plan estratégico hasta 2030, centrado en defensa, digitalización e innovación industrial.


