La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha emitido un informe subrayando la necesidad de que la región refuerce sus relaciones comerciales con socios globales como Asia, Europa y África. Este llamado a la acción responde al impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos, que han afectado significativamente la inversión extranjera directa (IED) en América Latina y el Caribe.
Impacto de los aranceles de Estados Unidos
En 2025, los anuncios de proyectos de IED en la región alcanzaron los 31.374 millones de dólares, marcando una caída del 53% comparado con el año anterior. Este descenso se atribuye a una imposición de tasas efectivas en torno al 10% desde febrero de ese año. Entre los países más afectados por estos aranceles destacan Brasil, con una tarifa del 33%, y Uruguay y Nicaragua con el 20% y el 18%, respectivamente. Además, aunque México enfrenta un arancel del 8%, gran parte de sus exportaciones están exentas debido al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).
El informe resalta que esta situación podría favorecer el desvío del comercio hacia la región, particularmente en sectores como el vestuario, dispositivos médicos y la agroindustria.
Proyecciones de comercio e inversión
En sus proyecciones comerciales para 2025, la Cepal estima un crecimiento del 5% en el valor de las exportaciones regionales de bienes. Este aumento se debe a un alza del 4% en el volumen exportado y un incremento del 1% en los precios. En cuanto a las importaciones, se espera un crecimiento del 6% impulsado por un aumento del 7% en el volumen y una caída del 1% en los precios.
El valor de las exportaciones regionales de servicios incrementará un 8% en 2025
La Cepal también expresa su preocupación por la limitada inserción laboral en segmentos de bienes y servicios de alta tecnología. Actualmente, la participación de América Latina en las exportaciones mundiales de bienes de alta tecnología es inferior al 5%, y en el caso de servicios, no supera el 2%.
El organismo internacional propone promover políticas productivas que incrementen la participación regional en estos sectores avanzados y fortalecer las capacidades institucionales para sostener estas políticas efectivamente. Sin duda, el futuro del comercio y la inversión en América Latina dependerá de su capacidad para diversificar y consolidar alianzas estratégicas en el escenario global.
