El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha afirmado recientemente que la inflación en la zona euro se mantiene estable, alcanzando el objetivo del 2% al cierre de 2025. Este nivel es considerado el punto de estabilidad deseado por la institución. Sin embargo, ha advertido sobre una moderación en las subidas salariales en los próximos trimestres.
Durante su intervención en la 16ª edición de ‘Spain Investors Day’, De Guindos mencionó que el fuerte crecimiento salarial continúa siendo un impulsor de la inflación subyacente. A pesar de ello, indicó que «indicadores más prospectivos apuntan a una moderación del crecimiento salarial en los próximos trimestres». Se espera que este fenómeno, combinado con una menor presión de los precios energéticos en comparación con el año anterior, permita estabilizar la inflación en torno al 2% a medio plazo.
De todos modos, el vicepresidente advirtió sobre posibles fluctuaciones en la inflación. Advirtió que podría reducirse si el aumento de aranceles en Estados Unidos disminuyera la demanda de exportaciones de la zona euro o si hubiera un aumento de exportaciones desde países como China.
Por el contrario, factores como la fragmentación de las cadenas de suministro globales podrían influir al alza en los precios de importación, afectando negativamente el suministro de materias primas críticas. «El riesgo geopolítico aumenta notablemente los riesgos a la baja para el crecimiento», destacó De Guindos, alertando sobre las repercusiones de estos factores en la economía de la eurozona.
El ahorro es mayor en los países de la zona euro con una situación fiscal más débil
En cuanto a las perspectivas de crecimiento, De Guindos subrayó la resiliencia de la actividad económica, avalada por un mercado laboral robusto con niveles de desempleo cerca de sus mínimos históricos. Las proyecciones optimistas sugieren un crecimiento del 1,4%, respaldado por la demanda interna, la inversión empresarial y el gasto público en infraestructuras y defensa.
Finalmente, el vicepresidente del BCE advirtió sobre los riesgos geopolíticos y las vulnerabilidades de la eurozona como economía abierta. Estos elementos pueden desencadenar cambios abruptos en la confianza, afectando a todas las clases de activos y regiones geográficas. «Está expuesta a shocks externos y vulnerabilidades derivadas de acontecimientos geopolíticos y comerciales», puntualizó.
