Oasiz Madrid, el centro comercial de Torrejón de Ardoz, atraviesa una de las etapas más difíciles desde su apertura en 2021. La propiedad del complejo, Carlotta Iberia, ha solicitado recientemente el preconcurso de acreedores y la apertura de liquidación ante el Juzgado Mercantil número 14 de Madrid, como medida preventiva para intentar negociar un nuevo plan de reestructuración que garantice la viabilidad del centro y proteja a acreedores, trabajadores e intereses urbanos. La decisión se produce tras años de dificultades financieras, sobrecostes de construcción, retrasos y una competencia directa muy consolidada en la región, especialmente con el Parque Corredor.
La deuda acumulada de Oasiz supera los 294 millones de euros, mientras que la tasación actual del activo se sitúa en 140 millones, evidenciando un desequilibrio financiero significativo. Del total de la deuda, 142 millones corresponden a Cale Street Investment, principal acreedor y actual accionista mayoritario con un 75% de los derechos de voto, mientras que los 130 millones restantes se reparten entre Compañía de Phalsbourg y Alcadasorg, socios minoritarios que rechazaron convertir la deuda en préstamos participativos, una medida que podría haber evitado la disolución técnica de la sociedad. Esta situación ha forzado a Carlotta Iberia a recurrir a los tribunales para ganar tiempo y negociar alternativas que eviten el cierre forzoso del centro.
A pesar de la complicada situación, Oasiz Madrid mantiene su actividad comercial y de ocio. La ocupación ha aumentado al 78,5%, con 81 locales abiertos, frente a los 70 registrados en marzo de 2024, gracias a la gestión operativa de Eurofund y Savills. El centro cuenta con 90.000 metros cuadrados de superficie bruta alquilable y un total de 250.000 metros cuadrados, con 3.600 plazas de aparcamiento y grandes marcas como Lidl, Fnac, Nike, Pull & Bear, Mango, Action y Adidas. Además, su oferta de ocio incluye cines, circuitos de motocross, bolera, karting, zonas de gaming y otras atracciones que generan empleo para más de 100 personas. Aun así, la solidez operativa no logra compensar las pérdidas acumuladas: en 2023, Oasiz registró pérdidas de más de 136 millones de euros, y el deterioro estimado del inmueble se sitúa en 95 millones.
La compleja situación financiera se ve agravada por los impagos pendientes con proveedores y los vencimientos de deuda a principios de 2026. La compañía ha afrontado embargos sobre terrenos adyacentes y se encuentra en medio de un proceso judicial que incluye impugnaciones y reclamaciones por parte de acreedores, como el caso de la empresa de pintura Sebastián Sánchez, que reclama 122.000 euros. Mientras tanto, la propiedad busca estabilizar el negocio y preservar el valor del activo para que pueda venderse en el futuro en condiciones más favorables. Cale Street, el principal acreedor, ha indicado que su intención es quedarse con la unidad productiva, manteniendo la continuidad del centro durante la negociación.
La historia reciente de Oasiz Madrid evidencia que, aunque el complejo ha logrado cierto crecimiento en ocupación y ventas -con un incremento del 20,68% en ventas entre enero y abril de 2025 y un aumento del tráfico de visitantes del 5,8% interanual-, estas cifras no compensan la deuda histórica ni los problemas estructurales. La pandemia retrasó la apertura, prevista originalmente en 2020, y la competencia del Parque Corredor ha limitado su proyección de ingresos. El preconcurso de acreedores y la liquidación abierta por Carlotta Iberia marcan un punto de inflexión: el futuro del centro dependerá ahora de la negociación con los acreedores y de la capacidad de encontrar un comprador que asuma la operación y permita mantener la actividad en Torrejón de Ardoz.


