China y Canadá han culminado un principio de acuerdo que busca reducir los aranceles a los vehículos eléctricos y la colza, con el fin de fortalecer una asociación estratégica que minimice la dependencia de Ottawa respecto a Estados Unidos. Según un comunicado emitido por la Oficina del primer ministro canadiense, Mark Carney, Canadá permitirá la entrada de 49.000 vehículos eléctricos chinos con un arancel del 6,1%. Esta tarifa es la misma que se aplica a los países bajo el régimen de ‘nación más favorecida’. Aún no se han especificado las fechas para la implementación total de este acuerdo.
La decisión de Carney es un giro respecto al recargo del 100% a los vehículos eléctricos que había impuesto su predecesor, Justin Trudeau, en línea con las políticas estadounidenses de ese entonces. En 2023, China había exportado más de 41.500 vehículos eléctricos al mercado canadiense. No obstante, las tensiones comerciales no se limitaban a los automóviles, ya que en marzo pasado, China impuso aranceles a exportaciones canadienses valoradas en 2.600 millones de dólares (2.237 millones de euros) como respuesta a las acciones de Trudeau.
A cambio de la reducción en aranceles para coches eléctricos, China se comprometió a disminuir para el 1 de marzo los aranceles sobre la colza, del 84% actual al 15%. Además, productos como la harina de colza, guisantes, langosta y cangrejo quedarán exentos de «gravámenes antidiscriminatorios», lo cual podría incrementar las exportaciones canadienses en aproximadamente 3.000 millones de dólares (2.582 millones de euros).
Refiriéndose a las relaciones con China como más predecibles en comparación con Estados Unidos tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, Carney resaltó la importancia de mantener una relación amigable con el ‘gigante’ asiático. En una reunión con el presidente Xi Jinping, en la primera visita de un jefe de Gobierno canadiense a China en ocho años, ambos líderes reafirmaron su compromiso a mantener una relación «estable y proficua» de cara al futuro.
Ambas partes apuestan por la reanudación del diálogo estratégico y económico al más alto nivel
También se discutió la ampliación del comercio y la inversión, mejora en la cooperación agrícola, el fortalecimiento de la cadena de suministro global, así como medidas para combatir delitos cibernéticos y el narcotráfico. Xi Jinping llamó a «construir una alianza estratégica con un sentido de responsabilidad hacia la historia y la gente de todo el mundo», subrayando su disposición a trabajar hacia dicho objetivo común.
