Alemania cerró el último trimestre del año pasado con un incremento del PIB del 0,2% respecto al trimestre anterior, impulsado por la recuperación del sector industrial. Así lo informó este jueves el Bundesbank, respaldando la afirmación con un informe detallado sobre la situación de la primera economía europea. A finales de 2025, la producción manufacturera subió considerablemente, a pesar de un retroceso continuo en las exportaciones.
La demanda de bienes industriales experimentó un crecimiento gracias al repunte de la demanda externa. Posteriormente, la demanda interna se vio fortalecida por el aumento en la fabricación de «otro tipo de vehículos», entre ellos, los de uso militar. No obstante, aún persiste una infrautilización de las capacidades industriales alemanas, lo cual sigue afectando la inversión empresarial.
Además, el consumo privado se ha visto favorecido por una «drástica revalorización de los salarios», mientras que el sector de la construcción también ha tenido un efecto positivo sobre el PIB. Sin embargo, el dinamismo en inversiones y modernización de infraestructuras contrasta con la debilidad de la construcción residencial.
El mercado laboral alemán permaneció estable entre octubre y diciembre, mientras que la inflación disminuyó al 2%, alineándose con el objetivo de estabilidad de precios del Banco Central Europeo (BCE). Este nivel de inflación se prevé que se mantenga en los meses siguientes.
El Bundesbank estima que las expectativas «algo más pesimistas» proyectan un crecimiento «moderado» del PIB para el primer trimestre de 2026
Sin embargo, se anticipa que el estímulo fiscal proporcionado por el Gobierno permitirá impulsar la economía a medida que avance el año.
