Europa se enfrenta a un desafío crítico para su futuro económico. Según el informe de McKinsey titulado ‘Transformando Europa: movimientos audaces para escalar el continente’, presentado en el Foro Económico Mundial de Davos, el continente necesita un aumento «rápido y sostenido» de la inversión para evitar una nueva década de estancamiento económico y recuperar su competitividad global. McKinsey destaca que, de no tomar medidas urgentes, Europa corre el riesgo de experimentar un «estancamiento secular», con un crecimiento del PIB de apenas el 1% anual.
El estudio revela que Europa requiere 1,2 billones de euros adicionales de inversión pública y privada anualmente durante los próximos cinco años. Esta cifra es un 50% superior a la calculada en el informe Draghi, reflejando «la rapidez con la que se está ampliando el desfase inversor». En sectores clave, la falta de inversión ya es evidente. Las empresas estadounidenses han invertido 2 billones de euros más que sus homólogas europeas en tecnologías digitales en los últimos cinco años. Mientras tanto, China avanza tres veces más rápido en industrias manufactureras tradicionales.
Además, las empresas europeas destinan alrededor de un 40 % menos a gasto en capital e I+D en comparación con sus competidoras en Estados Unidos. Este desfase amenaza con socavar la productividad y el crecimiento potencial del continente.
El papel crítico del sector privado
A pesar de la importancia de las reformas regulatorias y del mercado único, McKinsey enfatiza que el sector privado debe desempeñar un papel esencial. La productividad a menudo se impulsa por un grupo selecto de «empresas destacadas» con estrategias ambiciosas. En Estados Unidos, un pequeño número de compañías ha sido responsable de gran parte del crecimiento de la productividad entre 2011 y 2019. Si Europa pudiera equiparar sus niveles de inversión y gasto en I+D con los de Estados Unidos, el continente podría ver una aceleración significativa en su crecimiento económico.
Con un consenso creciente sobre lo que hay que hacer, ahora es el momento de actuar con urgencia y a escala
El informe identifica proyectos públicos clave que podrían crear un entorno más favorable para la inversión y el crecimiento en Europa. Éstos incluyen la creación de un ’28º régimen’ con normas empresariales simplificadas en toda la UE, una postura pro-inversión en fusiones y adquisiciones, digitalización de autorizaciones y simplificación de regulaciones.
Para fomentar el capital riesgo y el private equity, se sugiere canalizar capital desde los sistemas de pensiones. A su vez, se proponen iniciativas como desarrollar ‘CERN tecnológicos’ para atraer talento y asegurar el know-how mediante transferencia global de capacidades.
La combinación de acción pública decidida y liderazgo empresarial audaz será clave para que Europa recupere crecimiento, competitividad y relevancia global
A pesar de las señales positivas, con un aumento del 40% en inversiones extranjeras directas y grandes inversores como KKR, Blackstone y Apollo reforzando su apuesta en Europa, McKinsey advierte de que este impulso debe acelerarse. El informe señala que «ahora es el momento de actuar con urgencia» para garantizar un futuro competitivo y próspero para Europa.
