La oferta de alquiler residencial de larga duración en España experimentó una caída del 4,7% al cierre de 2025, según datos del Observatorio del Alquiler de la Fundación Alquiler Seguro. Este descenso se traduce en la pérdida de 33.418 inmuebles en un año, marcando una tendencia destacada en ciudades como Barcelona, que lidera esta disminución.
Mercado inmobiliario en Barcelona y variación de precios
Barcelona ha sido el epicentro de esta caída, concentrando el 34,7% de la reducción total del ‘stock’ en el país, con 11.594 inmuebles menos disponibles para alquilar. Aunque Madrid y Málaga experimentaron un leve aumento del ‘stock’, 0,21% y 0,10% respectivamente, en general, la situación del mercado sigue siendo crítica.
El precio medio del alquiler se situó en 1.184 euros al mes, lo que representa un incremento del 5,9% anual. Esta subida, aunque considerable, señala una ralentización respecto al año anterior, cuando el aumento fue del 11,3%. En Barcelona, la situación es aún más marcada, con una renta de alquiler media de 1.643 euros mensuales, seguida de cerca por Madrid (1.584 euros) y Málaga (1.269 euros).
Esta estabilización de precios responde en gran medida a una realidad económica: los inquilinos ya destinan casi el 40% de sus ingresos netos a la renta mensual
Este umbral deja poco margen para seguir asumiendo incrementos de precios al ritmo de años anteriores. Sin embargo, mientras los grandes núcleos urbanos se estabilizan, las subidas se desplazan hacia provincias con menores precios, como Ciudad Real (+13,9%), Zamora (+10,2%), Asturias (+9,6%) y Zaragoza (+9,5%).
Presión de la demanda y el fenómeno de las zonas tensionadas
La presión de la demanda en el alquiler residencial se mantiene en niveles significativos, con un promedio de 135 personas contactando con cada vivienda que entró al mercado en un plazo de diez días, en comparación con las 124 del mismo periodo en 2024. Este fenómeno alcanza su pico en Barcelona, con 462 interesados de media.
La declaración de zonas de mercado tensionado ha alterado el equilibrio entre oferta y demanda. En Tarragona, por ejemplo, el aumento de la presión está estrechamente vinculado con su tejido industrial pujante y no solo al influjo de Barcelona. En otras regiones como Asturias y Castellón, los aumentos de demanda se deben a dinámicas locales específicas.
El año 2025 concluye con un total de 683.920 viviendas comercializadas en el mercado de alquiler residencial de larga duración en España.
