El sector agrario español ha levantado la voz este jueves a través de una protesta organizada por las principales organizaciones agrarias del país: COAG, Asaja y UPA. El motivo de la manifestación fue denunciar los recortes propuestos en la futura Política Agrícola Común (PAC) y el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Más de treinta provincias participaron en este evento, que se consideró un éxito rotundo, según las declaraciones de los líderes del sector.
José Miguel Marín, presidente de COAG-IR, ha enfatizado la importancia de proteger el interés de los consumidores. En sus palabras, se trata de evitar el riesgo de que productos de menor calidad, provenientes de fuera, terminen en los supermercados. «No vamos a consentir que nos corten el agua, nos recorten la PAC, que acaben con las miles de familias que vivimos de esta digna profesión», afirmó con contundencia, señalando la gravedad de la situación para el sector.
Alfonso Gálvez, secretario general de Asaja, ha criticado duramente las políticas de la Unión Europea. Destacó que estas, a su juicio, son «erróneas y dañinas» ya que ignoran las necesidades del sector agrícola. «Lo más grave es que no tienen en cuenta lo que dicta el Parlamento Europeo», advirtió Gálvez.
En la Región de Murcia, tenemos un potencial agrícola muy importante que se puede ver perjudicado y truncado con estas políticas
Marcos Alarcón, secretario general de UPA, reconoció la respuesta «masiva y ejemplar» de agricultores y ganaderos en apoyo a sus reivindicaciones. Exige que las administraciones respondan de manera proporcional a la magnitud de la movilización.
El tema del agua fue predominante entre los reclamos del sector. Gálvez subrayó la necesidad de «la garantía de agua para poder seguir regando», mientras expresó su preocupación por el recorte del trasvase Tajo-Segura. Las organizaciones piden que se creen condiciones adecuadas para asegurar un relevo generacional que continúe el importante trabajo que realizan los agricultores y ganaderos.
Por su parte, el sector agrario reclama una protección efectiva frente a la competencia desleal que supone la entrada masiva de productos de países como Marruecos, Egipto o Sudáfrica. «Eso está en juego con la deriva que están tomando las políticas comerciales de la Unión Europea», advirtió Gálvez. La situación demanda respuestas inmediatas para salvaguardar tanto la calidad alimentaria como el futuro económico del país.


