Indra ha registrado este miércoles su tercera jornada consecutiva de pérdidas en la bolsa, cayendo un 5,68% hasta los 46,8 euros por acción. Esta tendencia negativa se debe a varios factores, entre los que destaca la incertidumbre respecto a la operación con EM&E y las dudas en torno a los recursos administrativos presentados por Santa Bárbara Sistemas, compañía perteneciente a General Dynamics. Estos recursos buscan bloquear la prefinanciación de múltiples programas de modernización militar.
La capitalización bursátil de Indra se sitúa actualmente en aproximadamente 8.267 millones de euros, registrando una disminución significativa desde los casi 9.575 millones con los que cerró la sesión del lunes. Además, esta cifra supone una reducción de cerca de 300 millones de euros desde el 31 de diciembre de 2025. La caída de este miércoles acumula una depreciación del 3,58% en lo que va de año, aunque cabe recordar que a principios de 2025, sus acciones alcanzaron un máximo histórico de 58,9 euros, marcando un récord de revalorización del 21,34% en el acumulado anual.
El mercado teme que se realice una compra sobrevalorada o que empiece a haber tiranteces entre el Gobierno a través de la Sepi y la directiva
Esta preocupación, expresada por los analistas de XTB, refleja la incertidumbre en torno a la compra de EM&E, compañía de Escribano. Asimismo, el ambiente se complica más debido a una rebaja de las tensiones geopolíticas. Más allá de esta operación, la cuestión del recurso contencioso-administrativo presentado por General Dynamics intenta bloquear préstamos estatales al 0% de interés por valor de 3.000 millones de euros, que el Gobierno concedió a la unión temporal de empresas de Indra y EM&E para programas de artillería de ruedas y cadenas, adjudicados por 7.240 millones de euros.
Según los diarios ‘Expansión’ y ‘El País’, aunque inicialmente el recurso se dirigía solo contra estos dos programas, todo indica que el proceso judicial podría extenderse a otros programas ya prefinanciados por el Ejecutivo, incrementando así la incertidumbre que rodea el futuro financiero y operativo de Indra.


