La llegada del virus de la clorosis amarilla (CYVCV) a la Comunitat Valenciana ha generado una rápida respuesta del sector agrícola. Tras una reciente reunión con la Conselleria de Agricultura, La Unió Llauradora ha solicitado medidas de apoyo y bioseguridad para los viveros, así como ayudas específicas para las parcelas afectadas. Este encuentro se produjo en el contexto de la confirmación de casos del virus en campos y viveros de la comunidad autónoma.
Situación crítica para el sector citrícola valenciano
Con un total de 62 prospecciones realizadas por la Conselleria, se han detectado 22 casos positivos de CYVCV en diversas localidades y especies citrícolas. La Unió Llauradora ha destacado el riesgo de dispersión asociado principalmente al movimiento de material vegetal y cítricos ornamentales.
La presencia del virus no solo amenaza las plantaciones comerciales, sino también los cítricos ornamentales y viveros, que actúan como reservorios del patógeno. El secretario general de La Unió Llauradora, Carles Peris, ha subrayado que, aunque la enfermedad es relativamente desconocida, el riesgo es más elevado en limoneros.
La importancia estratégica del sector citrícola en la Comunitat Valenciana obliga a actuar con anticipación ante cualquier riesgo fitosanitario emergente
Esfuerzos de AVA-Asaja y la administración valenciana
Por su parte, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) ha valorado positivamente la celeridad de las acciones preventivas implementadas por la Conselleria. Estas medidas incluyen el refuerzo de la vigilancia en parcelas y jardines, seguimiento intensivo de posibles vectores, y análisis exhaustivo del material vegetal.
Ava-Asaja subraya la necesidad de intensificar controles en origen y en puertos de entrada de la Unión Europea para impedir la entrada de nuevas plagas
Además, la Conselleria intensificará las acciones de información y formación para técnicos, viveristas y agricultores, con el objetivo de fortalecer la defensa contra el CYVCV y desarrollar métodos de diagnóstico más eficaces. Este esfuerzo conjunto busca reducir al mínimo posible el impacto de la enfermedad en el sector citrícola, vital tanto económica como socialmente para el territorio valenciano.


