El sindicato SFF-CGT ha decidido mantener la huelga convocada para los días 10 y 11 de febrero en empresas clave del transporte ferroviario en España, como Adif, Renfe, Iryo, Ouigo y Serveo. La decisión se basa en que los acuerdos alcanzados por el Gobierno y los principales sindicatos del sector, CCOO, UGT y Semaf, han sido considerados «insuficientes» por CGT. En un comunicado, la organización sindical ha expresado que los acuerdos no implican un cambio real en el modelo ferroviario, sino que solamente representan un «nuevo parche» que no aborda las causas subyacentes de los problemas actuales del sector.
Según CGT, los acuerdos ignoran a una parte crucial del sector ferroviario y las plantillas, destacando que no se debe desconvocar una huelga sin un análisis «rigurosamente honesto» de los acuerdos planteados, especialmente tras extensas movilizaciones y con un «sector al límite». Consideran que en el texto falta abordar «elementos esenciales» relativos a la seguridad, condiciones laborales y eficacia del sistema.
No se abordan los problemas de las empresas privadas, donde persisten la precariedad, la sobrecarga de trabajo y la falta de medios
La organización también crítica la ausencia de una dotación mínima obligatoria de personal a bordo de los trenes, algo que consideran esencial para garantizar un transporte seguro y eficiente.
Por su parte, Semaf, CCOO y UGT han revocado la huelga tras llegar a un entendimiento con el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. El acuerdo, alcanzado este lunes, incluye el incremento de plantillas en Adif y Renfe con hasta 3.600 plazas adicionales, y un plan de choque para reforzar la inversión en el mantenimiento de la red ferroviaria entre 2026 y 2030, así como en la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF).
A pesar de las medidas acordadas, algunas organizaciones como SF-Intersindical y Alferro tampoco participaron en las negociaciones y han mantenido su apoyo a la huelga, a pesar de contar ahora con menos respaldo. El sector ferroviario se enfrenta a una situación compleja donde, a pesar de los intentos de acuerdo, las divisiones entre las distintas fuerzas sindicales persisten.


