Lifestyle, Gastronomía

El menú del día se está convirtiendo en un lujo

La subida de costes (energía, alquiler, personal y proveedores) está haciendo que el menú del día deje de ser barato y obligue a los restaurantes a subir precios, recortar o eliminarlo

Por Marta Díaz de Santos

Durante décadas, el menú del día ha sido uno de los pilares de la hostelería española; una fórmula cerrada, reconocible y asequible que garantizaba volumen de clientes entre semana y resolvía la comida de millones de trabajadores. Hoy, ese modelo se ve tensionado por una combinación de factores económicos que han alterado su viabilidad tal y como se conocía.

El problema no es una única subida, sino la acumulación de costes. La energía, pese a cierta moderación en momentos puntuales, sigue siendo estructuralmente más cara que hace unos años para un negocio intensivo en consumo como es la restauración. A ello se suman alquileres elevados, especialmente en zonas urbanas, y un coste laboral creciente, marcado tanto por subidas salariales como por la dificultad para encontrar personal estable. En paralelo, los precios de los proveedores se han vuelto más volátiles, obligando a rehacer escandallos con frecuencia y dificultando la planificación.

En este contexto, el menú del día presenta una debilidad específica. Es un producto de precio fijo y contenido amplio. Incluye varios platos y extras que, en conjunto, dejan poco margen de ajuste. Cuando sube el coste de un ingrediente clave o de un servicio básico, el impacto no se puede trasladar fácilmente al precio final sin romper la expectativa del cliente, que compara ese menú con referencias muy asentadas en el imaginario colectivo.

Los datos respaldan esta presión

Informes sectoriales elaborados por organizaciones como Hostelería de España junto a empresas de análisis de consumo muestran que el precio medio del menú del día ronda ya los 14 euros, con incrementos moderados año a año. Sin embargo, esa subida es inferior a la evolución de los costes reales del sector. Al mismo tiempo, las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística reflejan que los precios en restauración crecen de forma sostenida por encima del índice general, lo que indica un desajuste entre lo que cuesta producir y lo que el mercado acepta pagar en determinadas franjas.

Ante esta situación, los restaurantes están optando por distintas estrategias. Algunos mantienen el precio y ajustan el contenido: raciones más pequeñas, platos menos elaborados o menor variedad. Es una solución discreta, pero arriesgada, porque deteriora la percepción de valor. Otros reformulan el menú, separando bebida o postre, reduciendo opciones o apostando por productos de temporada para controlar costes. Y un número creciente decide eliminarlo directamente, sustituyéndolo por cartas de mediodía o platos únicos con precios más flexibles.

Desde un punto de vista económico, la opción más sostenible es la menos popular: subir el precio del menú de forma clara y mantener la calidad. Aunque genera resistencia inicial, preserva la coherencia del producto y evita el desgaste de la confianza del cliente. El ajuste silencioso, en cambio, suele traducirse en pérdida de fidelidad a medio plazo. Eliminar el menú puede ser viable en determinados contextos, pero implica renunciar a un público amplio y a una función social muy concreta.

El resultado es que el menú del día está dejando de ser un producto universal. Se segmenta por zonas, por tipo de local y por perfil de cliente. Donde antes era una solución cotidiana, ahora se convierte en una elección más consciente y más cara... El modelo que lo sostenía ya no encaja con la realidad de costes actual.

Únete a nuestra Newsletter

A través de nuestra Newsletter con Capital te hacemos llegar lo más importante que ocurre en el mundo de la #economía, los #negocios, las #empresas, etc… Desde las últimas noticias hasta un resumen con toda la información más relevante al final del día, con toda comodidad.