La Seguridad Social en España ha registrado una significativa pérdida de afiliados medios en el Sistema Especial Agrario y en el Sistema Especial del Hogar entre diciembre de 2018 y diciembre de 2025. Según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, consultados por Europa Press, se evidenció una caída del 17% y del 16,5% en estos sectores respectivamente. Este descenso se atribuye, en gran medida, a la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), que aumentó un 61% entre 2018 y 2025, al pasar de 735 euros a 1.184 euros mensuales.
La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) señala en su informe de panorama económico de febrero que la significativa subida del SMI ha contribuido a la disminución de afiliados en estos sectores. El Sistema Especial Agrario cerró 2025 con 672.439 afiliados medios, lo que representa una reducción de 138.842 desde 2018. Este sistema especial ha estado perdiendo empleo de forma continuada desde entonces.
Por su parte, el Sistema Especial de Empleados del Hogar finalizó el año con 342.993 afiliados medios, 67.641 menos que en 2018. La patronal indica que la cifra actual es «muy inferior» a la registrada en 2015, a pesar de una mayor demanda de servicios de cuidado personal y doméstico. Ambas modalidades laborales ingresaron en el Régimen General de la Seguridad Social en 2012, evidenciando cambios y retos en los últimos años.
Los sindicatos destacan que la reducción de la afiliación en el sector doméstico se debe, además de a la pandemia, a los nuevos derechos laborales. Estas reformas, a partir de 2022, han revalorizado el trabajo, aunque también acrecentaron los costes de cotización. Simultáneamente, se introdujeron bonificaciones para los empleadores. El sindicato USO cuestiona si realmente hay menos empleadas del hogar, señalando que muchas podrían estar trabajando sin estar dadas de alta, perdiendo así protección social.
El declive del campo español también se asocia a aumento de costes, falta de rentabilidad y procesos de mecanización, agravado por factores climáticos y competencia desleal
Este sector enfrenta desafíos como la sequía, inundaciones, y una población envejecida sin relevo generacional, sumado a condiciones económicas adversas que han afectado su sostenibilidad y viabilidad a largo plazo.
