El informe ‘2025 Small Business Credit Survey’, publicado por la Reserva Federal de Estados Unidos, ha revelado que el 77% de las pymes estadounidenses enfrentaron «desafíos financieros» en 2025, principalmente debido a la inflación y los aranceles. Según los datos, durante el periodo de septiembre a noviembre de 2024 y los mismos meses de 2025, el 73% de estas empresas experimentó un aumento en los costos de bienes, servicios o salarios. Además, el 42% indicó que el incremento en el precio de los insumos fue consecuencia de los aranceles impuestos por el entonces presidente Donald Trump.
En conjunto, el 54% de las pymes consideraron como «desafío» hacer frente a sus costes operativos diarios, mientras que un 50% enfrentó problemas relacionados con la irregularidad del ‘cash flow’. Asimismo, el 48% lidió con la debilidad de las ventas y el 33% con la liquidación de deudas. Solo un 6% no identificó amenazas significativas en su actividad diaria. La encuesta resalta que en todos los sectores analizados (ocio y turismo, comercio minorista, industria, salud y educación, servicios profesionales e inmobiliarios), el incremento de costos fue el desafío más mencionado, con el comercio minorista e industrial subrayando la relevancia de los aranceles.
Ante estos aumentos, el 48% de las pymes que compran insumos desde el extranjero notaron un alza en los precios en 2025, y el 76% transfirió ese costo a los clientes, mientras el 60% lo absorbió internamente y el 28% ajustó la frecuencia de suministro. No obstante, una minoría decidió adoptar nuevas estrategias, con el 13% optando por proveedores nacionales, un 8% cambiando las fuentes de suministro internacional y un 3% relocalizando la producción en EE.UU.
Mirando al futuro, el 56% de las pequeñas y medianas empresas prevé incrementar sus ingresos en los próximos 12 meses, aunque el 21% espera estabilidad y el 23% anticipa una disminución. En cuanto a la contratación, el 36% planea ampliarla, el 51% la mantendrá y un 13% prevé reducir su plantilla.
Respecto a la tecnología, el 46% de las compañías ya estaba integrando la inteligencia artificial (IA) en sus procesos en 2025, y otro 15% planeaba su incorporación en el corto plazo. Sin embargo, solo el 7% la había integrado completamente. Los usos más comunes de la IA se relacionaron con el marketing y la redacción de textos, implicando al 83% de las empresas, seguidos de la mejora de la productividad individual y la planificación.
A pesar de estos avances tecnológicos, la «inmensa mayoría» de las pymes indicó que el uso de la IA no afectó directamente sus costes salariales, aunque el 71% reconoció una mejora en la productividad, el 39% en la calidad de productos y servicios, y el 31% en ventas.


