La constructora española Aldesa, bajo el control de la china CRCC, ha resultado adjudicataria de un importante contrato en México. El proyecto contempla la construcción de edificios auxiliares en el nuevo tramo ferroviario entre Querétaro e Irapuato, cuyo valor asciende a 3.280 millones de pesos mexicanos, equivalentes a 160 millones de euros.
Según las actas de la licitación pública internacional, revisadas por Europa Press, Aldesa contribuirá de forma directa y a través de sus filiales: Aldesem, Proacon, Coalvi y China Civil Engineering Construction Corporation. Además, contará con la colaboración de la empresa local Jaguar. Juntos, este consorcio se ha impuesto a otros competidores, entre ellos la constructora española Azvi, que había presentado una oferta técnica superior pero menos competitiva en términos económicos.
El proyecto de Aldesa incluye la construcción y diseño de cuatro infraestructuras auxiliares, entre las cuales se encuentran zonas de repostaje, talleres y cocheras, junto con una base de mantenimiento, todas situadas en el corredor ferroviario Querétaro-Irapuato.
Este contrato es solo una parte de una gigantesca obra de infraestructura ferroviaria que comprende la construcción de una vía férrea de 108,2 kilómetros. La sección, que no estará electrificada, tendrá capacidad para operar a una velocidad máxima de 200 km/h, con un presupuesto planeado de 125.000 millones de pesos, aproximadamente 6.143 millones de euros.
Aldesa también ha asegurado un contrato en España para construir una estación técnica de alta velocidad en Madrid
De manera paralela, otros proyectos han sido adjudicados a diversas compañías, como la portuguesa Mota Engil, mientras que a la española FCC junto con Carlos Slim se les ha atribuido el tramo Saltillo-Nuevo Laredo.
Además, otras empresas involucradas en el desarrollo ferroviario en la región incluyen a Comsa, que se encargará de un tramo de 1,2 kilómetros entre Querétaro e Irapuato, con un valor de 3.412 millones de pesos (168 millones de euros), y Siemens, que se ha asegurado el contrato de señalización que había quedado fuera del alcance de CAF.
