La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro australiano, Anthony Albanese, han cerrado el Tratado de Libre Comercio entre Australia y la Unión Europea. Este acuerdo, alcanzado tras una década de negociaciones, promete reducir significativamente las barreras comerciales entre ambas partes.
Von der Leyen destacó en una conferencia de prensa junto a Albanese que «el acuerdo beneficia a ambas partes». Según la presidenta de la Comisión Europea, los exportadores, productores y agricultores de la UE ahorrarán mil millones de euros en aranceles, mientras que las exportaciones europeas a Australia crecerán un 33% durante la próxima década. Además, el acuerdo permitirá a Australia exportar a la Unión Europea con altos estándares de calidad, con todas sus exportaciones de bienes industriales exentas de aranceles.
En cuanto a Australia, Albanese afirmó que el pacto significará un impacto económico de «10 millones de dólares (8,6 millones de euros) anuales». Este acuerdo eliminará aranceles sobre exportaciones clave como el vino, productos del mar y horticultura. También se espera que productos australianos de alta calidad como la carne de res, los embutidos y los lácteos tengan mayor acceso al mercado europeo.
Von der Leyen subrayó la importancia de este tratado en un mundo donde «las grandes potencias utilizan los aranceles como palanca». En este marco, la diversificación de las relaciones comerciales se torna esencial. La confianza importa más que las transacciones. La líder europea destacó asimismo la necesidad de resguardar la resiliencia en materias primas críticas, mencionando el acuerdo para intensificar la cooperación en la producción de tierras raras, litio y tungsteno.
Este nuevo acuerdo se suma a otros recientes, como el firmado con Mercosur y el principio de acuerdo con India. Estos tratados buscan estrechar lazos comerciales con socios fiables frente a la inestabilidad con potencias como Estados Unidos y China. Las negociaciones, iniciadas en 2018, enfrentaron su mayor reto en 2023 debido a las demandas de Canberra para acceder al mercado europeo con exportaciones agroalimentarias, pero finalmente han llegado a buen puerto.
