Bruselas avanza con la prohibición de servicios marítimos relacionados con el petróleo ruso, incluida en la propuesta de la Comisión sobre el vigésimo paquete de sanciones, incluso si no se llega a un acuerdo previo en el G7. Esta decisión fue confirmada en rueda de prensa por Valdis Dombrovskis, comisario europeo de Economía, tras la reunión del Consejo de Asuntos Económicos y Financieros (Ecofin).
Dombrovskis destacó que, aunque una coordinación con los socios del G7 permitiría maximizar el impacto de la medida, «no es una condición previa absoluta». «Cuanto más alineados podamos estar, incluido a nivel del G7, mejor», afirmó. No obstante, dejó claro que la UE hará «lo que sea necesario» a nivel europeo si no se alcanza un consenso más amplio.
La propuesta forma parte del nuevo paquete de sanciones presentado por la Comisión, actualmente examinado por los Estados miembro, y cuya entrada en vigor está prevista para el 24 de febrero. Bruselas intenta mantener la presión sobre la economía rusa, enfocándose en los sectores de la energía, los servicios financieros y el comercio.
El veto contempla la prohibición de la prestación de servicios marítimos al petróleo ruso, incluidos transporte y servicios asociados. Busca reducir los ingresos energéticos del Kremlin y dificultar la venta de crudo mediante buques con banderas de terceros países.
El paquete, presentado por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, introduce la prohibición total de los servicios marítimos al crudo ruso
La agenda incluye alinear la aplicación de estas prohibiciones con socios afines tras una eventual decisión del G7, dado el carácter global del transporte marítimo. Asimismo, se propone añadir 43 buques más a la lista negra comunitaria, elevando a 640 el total de embarcaciones sancionadas por su participación en el comercio de petróleo ruso de manera opaca o irregular.


