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El 60 % de las parejas españolas discute por este motivo

El dinero suele reflejar cómo se relaciona la pareja. Las diferencias al ahorrar, los ingresos desiguales o la manera de repartir los gastos pueden derivar en fricciones que van más allá del presupuesto mensual y afectan a la comunicación y a la confianza

Por Marta Díaz de Santos

En San Valentín, muchas parejas españolas no solo celebran con flores o una cena. También hablan de dinero… y de lo que despierta. Un 60 % admite haber discutido alguna vez por cuestiones económicas, no siempre por cálculos o cifras, sino por lo que el dinero representa dentro de la relación: confianza, sensación de seguridad, planes de futuro y emociones que a veces quedan pendientes.

Estos datos se desprenden de un estudio de bunq, el segundo mayor neobanco de Europa, elaborado entre personas que tienen pareja en España, y que señala que la gestión financiera se ha convertido en uno de los principales desafíos emocionales en la convivencia. Lejos de limitarse a un asunto práctico, el dinero suele reflejar cómo se relaciona la pareja. Las diferencias al ahorrar, los ingresos desiguales o la manera de repartir los gastos pueden derivar en fricciones que van más allá del presupuesto mensual y afectan a la comunicación y a la confianza.

Aunque hablar de dinero no siempre es fácil, la mayoría opta por fórmulas de gestión compartida. Esto no implica necesariamente mezclarlo todo, sino coordinarse para sacar adelante objetivos comunes. De hecho, más del 80 % comparte el dinero total o parcialmente, lo que apunta a una clara intención de cooperación económica. Aun así, esa colaboración convive con la necesidad de mantener independencia. Por eso, el modelo más habitual es el híbrido (42 %): una cuenta conjunta para gastos comunes y cuentas individuales para uso personal.

En la práctica, la cuenta compartida se destina sobre todo a necesidades muy concretas, como pagar gastos esenciales del hogar (alquiler, facturas o compras comunes, 42 %). Además, casi 3 de cada 10 la utiliza para proyectos de largo plazo, como ahorrar o comprar una vivienda, y alrededor del 23 % la emplea para reservar dinero para viajes y experiencias en pareja.

Cuando las finanzas generan conflicto

Compartir cuentas o gastos no elimina por completo los desacuerdos. El dinero sigue siendo una de las principales fuentes de tensión. Las razones más habituales de discusión son los ahorros (44 %), las diferencias de ingresos (30 %) y las aportaciones económicas desiguales dentro de la relación (12 %).

En muchos casos, el choque nace de formas distintas de planificar el futuro, de la brecha salarial entre ambos o de cómo se divide el pago de los gastos comunes; elementos que, si no se hablan con claridad, pueden generar sensación de desequilibrio o injusticia.

A esto se suma otro dato significativo: un 38 % reconoce haber escondido alguna vez un gasto o una compra a su pareja. Esto evidencia lo difícil que puede resultar mantener una transparencia total cuando no hay acuerdos claros, y sugiere que el problema no siempre es el gasto en sí, sino el temor a la reacción del otro o la falta de conversaciones sobre límites y expectativas.

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