El campo español vuelve a mirar con preocupación a los mercados internacionales. La escalada del conflicto en Oriente Medio ha comenzado a reflejarse en los costes de producción agraria y las organizaciones del sector advierten de que ese incremento terminará trasladándose al precio final de los alimentos que pagan los consumidores.
Representantes de las principales organizaciones agrarias, entre ellas Asaja, COAG, UPA y Unión de Uniones, han alertado de que el encarecimiento de insumos básicos como el gasóleo agrícola y los fertilizantes está presionando de forma creciente la rentabilidad de las explotaciones. Según los cálculos del sector, solo la subida de estos dos factores supone ya más de 41 millones de euros adicionales cada semana para agricultores y ganaderos en España, lo que equivale a cerca de seis millones de euros diarios en nuevos costes de producción.
El impacto llega, además, en un momento especialmente delicado del calendario agrícola. La subida coincide con la campaña de abonado de finales de invierno y primavera, una fase en la que el uso de fertilizantes es especialmente intensivo, lo que amplifica el efecto del encarecimiento sobre los cultivos.
Las organizaciones agrarias aseguran que el aumento de costes está directamente vinculado a la escalada bélica en la región. El conflicto ha tensionado los mercados energéticos y ha provocado fuertes subidas en los precios del petróleo y del gas, materias primas clave para la producción de fertilizantes y para el funcionamiento de la maquinaria agrícola. Como consecuencia, los costes de algunos insumos se han incrementado entre un 20% y un 50%, según estimaciones del propio sector.
Esta situación, advierten los agricultores, acabará repercutiendo en toda la cadena alimentaria
Además del incremento de los costes energéticos, el sector denuncia posibles movimientos especulativos en el mercado de los insumos. Algunas organizaciones consideran que las subidas registradas en el gasóleo agrícola y los fertilizantes no siempre se corresponden con la evolución real de los costes internacionales y sospechan de prácticas especulativas en la cadena de suministro.
Por ello, cooperativas y organizaciones agrarias han solicitado la intervención de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para investigar el comportamiento de los precios y determinar si existen prácticas que estén inflando artificialmente los costes que soporta el sector.
Mientras tanto, el campo reclama medidas urgentes de apoyo para amortiguar el impacto de la crisis energética y evitar que el encarecimiento de los insumos se traduzca en una nueva subida de los alimentos. De lo contrario, advierten, el aumento de costes en origen terminará trasladándose inevitablemente a los lineales de los supermercados.
