Un total de 31 personas han fallecido y 149 han sufrido heridas como consecuencia de los bombardeos lanzados en la madrugada de este lunes por el Ejército de Israel contra varias zonas del territorio libanés. Entre los objetivos atacados se encuentra la capital, Beirut, en una operación que agrava el deterioro de la seguridad en la región y que ha disparado el temor a un conflicto de mayor alcance.
Según el Ministerio de Sanidad de Líbano, el balance provisional sitúa en 20 los muertos y 91 los heridos en Beirut. En el sur del país, las autoridades sanitarias han contabilizado once víctimas mortales y 58 lesionados. Medios locales han informado además de que siete de los fallecidos pertenecen a una misma familia residente en la localidad de Tul, en el distrito de Nabatiyé.
Las Fuerzas de Defensa de Israel aseguraron que la ofensiva responde al lanzamiento de cohetes desde territorio libanés contra su país, atribuido a Hezbolá. Un portavoz militar señaló que las operaciones tienen como objetivo instalaciones y mandos de la organización chií en diferentes puntos del país, y subrayó que la responsabilidad de la escalada recae en ese grupo.
De forma paralela, el Ejército israelí ha instado a la evacuación de la población de decenas de localidades del sur y del valle de la Becá ante el riesgo de nuevos ataques. Entre los municipios mencionados figuran Maarub, Bastiyé, Deir Amess, Mahruna, Hanine o Wadi Jilo, en un intento de reducir el impacto sobre civiles en caso de una ampliación de las operaciones militares.
Hezbolá, aliado de Irán, ha reivindicado el lanzamiento de proyectiles contra Israel, calificándolo como una represalia por la muerte del líder supremo iraní. La organización afirmó que la acción busca defender Líbano y advirtió de que continuará enfrentándose a lo que considera una agresión conjunta de Washington y Tel Aviv. Asimismo, criticó los bombardeos al considerarlos una maniobra para presionar a Teherán en pleno contexto de negociaciones sobre su programa nuclear.
En el ámbito interno, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, condenó el disparo de cohetes desde el territorio nacional, independientemente de sus responsables, al considerar que pone en riesgo la estabilidad del país y la seguridad de la población. El jefe del Gobierno denunció que estas acciones ofrecen a Israel argumentos para intensificar su campaña militar y anunció la convocatoria de una reunión urgente del Ejecutivo.
Por su parte, el presidente, Joseph Aoun, advirtió de que el lanzamiento de proyectiles compromete los esfuerzos del Estado para mantener al país al margen de un conflicto regional. Aunque también condenó los ataques israelíes, alertó de que el uso de Líbano como escenario de enfrentamientos ajenos podría exponer nuevamente al país a graves consecuencias.
La tensión se produce pese al alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024, que contemplaba la retirada de las fuerzas de Israel y de Hezbolá del sur libanés. Sin embargo, el Ejército israelí mantiene varias posiciones en la zona fronteriza, una situación que las autoridades de Beirut y el propio grupo chií consideran una vulneración del acuerdo. Naciones Unidas también ha expresado preocupación por las operaciones militares y el riesgo de un nuevo ciclo de violencia en la región.


