La provincia de Valencia ha vivido la noche de febrero más cálida de los últimos diez años, un registro que no se producía desde el 13 de febrero de 2016, según ha informado la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
En aquella fecha de 2016, las temperaturas mínimas fueron especialmente elevadas, con 19,0 grados en València, 17,8 en el aeropuerto, 18,6 en Xàtiva y 19,8 en Miramar. Los valores registrados esta madrugada se sitúan en niveles muy similares, confirmando el carácter excepcional del episodio para esta época del año.
Mínimas muy elevadas por el viento de poniente
Aemet ha explicado que esta madrugada ha sido muy cálida para un mes de febrero en la provincia de Valencia debido a la presencia de viento de poniente, que ha impedido el descenso nocturno de las temperaturas.
Las temperaturas mínimas registradas han sido las siguientes:
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Miramar: 18,8 ºC
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Carcaixent: 18,5 ºC
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València: 17,9 ºC
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Llíria: 17,1 ºC
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Turís: 17,0 ºC
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Bicorp: 16,9 ºC
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Aeropuerto de València: 16,7 ºC
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Xàtiva: 16,6 ºC
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Barx: 16,5 ºC
Estos valores se sitúan muy por encima de las temperaturas habituales para las madrugadas de febrero en la Comunitat Valenciana.
El contraste histórico con febrero de 1956
Desde Aemet han subrayado el fuerte contraste entre estas temperaturas tan elevadas y las registradas el 11 de febrero de 1956, una fecha de referencia en la climatología valenciana, de la que mañana se cumplen 70 años.
El 11 de febrero de 1956 fue el día más frío de los últimos 135 años en la Comunitat Valenciana. Durante aquella jornada se alcanzaron mínimas extremas en las tres provincias:
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Alicante: -4,6 ºC en la capital y -15 ºC en Villena
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Valencia: -7,2 ºC en la capital y -13 ºC en Utiel
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Castellón: -7,3 ºC en la capital y -19 ºC en Vistabella
Las heladas negras y su impacto económico
Las temperaturas extremas de febrero de 1956 provocaron las conocidas ‘heladas negras’, un fenómeno asociado a masas de aire muy secas que no generan escarcha visible, pero cuyos efectos resultan especialmente dañinos para la vegetación.
En aquella ocasión, las heladas tuvieron un impacto devastador sobre los árboles frutales, en especial sobre los naranjos, base de la economía agrícola valenciana de la época. El impacto económico directo, actualizado al IPC general, equivaldría hoy a unos 1.500 millones de euros, mientras que el impacto total estimado podría alcanzar los 6.000 millones de euros, según informes históricos del Instituto Valenciano de Economía.
Un episodio sin precedentes desde entonces
Durante febrero de 1956 se produjeron tres oleadas de frío siberiano, siendo la segunda la más intensa. Debido al avance del aire frío de norte a sur, la madrugada más fría fue la del día 11 en los observatorios del norte y la del día 12 en los del sur.
Aemet ha señalado que desde aquel episodio no se ha registrado otro comparable en intensidad, y que temperaturas inferiores a -7 ºC en València o Castelló de la Plana resultan hoy difíciles de imaginar, especialmente tras una noche tan cálida como la registrada en este febrero.
Este contenido se actualizará si la Agencia Estatal de Meteorología facilita nuevos datos o valoraciones sobre este episodio térmico excepcional.
