Más de 25,000 agricultores y ganaderos junto a 15,000 tractores inundaron las calles y carreteras de España en el denominado ‘súper jueves del campo’. Esta movilización nació en respuesta a los recortes planeados en la futura Política Agrícola Común (PAC) y el acuerdo comercial UE-Mercosur, símbolos de una lucha por la supervivencia del medio rural. A lo largo del día, una jornada caracterizada por la lluvia y el mal tiempo, se observaron protestas desde los rincones más al norte hasta el sur de España, incluyendo las Islas Canarias y Baleares. Las voces de los manifestantes, con pancartas y gritos de protesta, resonaron con mensajes como: ‘Tu salud no se negocia’ y ‘El campo lucha, el Gobierno abandona’.
Entre las diversas ciudades que presenciaron estas concentraciones se encuentran Valencia, Cádiz, Málaga, Zamora, Valladolid, Bilbao, Vitoria, Logroño, Murcia, Toledo, Santa Cruz de Tenerife, Pamplona, La Rioja, Las Palmas de Gran Canaria y Mallorca. En Valencia, una de las tractoradas más destacadas, los participantes realizaron un «grito unitario» exigiendo que los agricultores y ganaderos puedan «vivir dignamente» y tengan el futuro y la mano de obra necesaria para sacar adelante sus labores.
Las protestas fueron promovidas por la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA). El secretario general de COAG, Miguel Padilla, celebró la participación masiva a pesar de las condiciones climáticas adversas, criticando duramente la propuesta de Bruselas de recortar la PAC entre un 20% y un 22%. «Es una línea roja», expresó Padilla, reafirmando el compromiso de seguir luchando y negociando para evitar estos recortes.
Cristóbal Cano, secretario general de UPA, también expresó su indignación durante la feria Agroexpo, en Don Benito, Badajoz. Según Cano,
el campo español ha salido en masa pidiendo ser escuchado
. Las movilizaciones se centran en exigir una PAC justa y suficiente que se ajuste a las necesidades del sector agrario. Además, estas organizaciones agrarias señalan los peligrosos precedentes de aceptar acuerdos comerciales como el de Mercosur, Camboya o Myanmar, que permiten la entrada de productos sin cumplir exigencias productivas y sanitarias equiparables.
Las demandas incluyen un cumplimiento riguroso de la Ley de la Cadena Alimentaria, prohibiendo la venta a pérdidas y publicando los costes medios de producción. Asimismo, se requiere la aprobación de una Ley de Emergencia para abordar los daños causados por la fauna salvaje y adaptar la Reforma Laboral a las necesidades específicas de las campañas agrarias. La presión en las calles busca minimizar lo que consideran un recorte «inasumible» del 23% del presupuesto en la nueva reforma de la PAC.
