Esta mañana del lunes 26 de enero de 2026, el sistema de Rodalies de Cataluña ha vivido otra jornada de interrupciones, apenas horas después de que Renfe y Adif anunciaran la reanudación progresiva del servicio tras cinco días sin trenes completos debido a una crisis de infraestructura y seguridad.
A primera hora, los trenes han empezado a circular de nuevo tras resolver una incidencia informática en el centro de control centralizado de Adif, responsable de coordinar miles de trenes diarios en la red catalana.
Sin embargo, pocos minutos después el mismo problema ha vuelto a provocar la suspensión total del servicio. Fuentes oficiales han indicado que la causa directa de la interrupción ha sido un problema informático o de comunicaciones en el centro de control de Adif, que gestiona la circulación de trenes en toda la red de cercanías. Esta incidencia ha obligado a detener la circulación por motivos de seguridad, primero al arrancar el día, después de reanudarla brevemente y otra vez poco después.
Desde las 08:00 horas, la circulación se intenta recuperar de forma progresiva, aunque con importantes limitaciones en la frecuencia y alcance de los trenes. Las líneas más transitadas de la red (como R1, R2 y R4) mantienen servicios reducidos y con retrasos.
Una semana crítica
Este caos se inscribe dentro de una semana crítica para la red de Rodalies, golpeada por un grave descarrilamiento en Gelida (Barcelona) la semana pasada, que causó la muerte de un maquinista en prácticas y 37 heridos, y que obligó a inspecciones de seguridad exhaustivas antes de intentar restablecer la operación habitual.
Los usuarios, que son más de 400.000 al día, han expresado su frustración por la falta de información y los continuos cambios en el estado del servicio. Por su parte, el Govern de la Generalitat ha recomendado el teletrabajo y minimizar los desplazamientos mientras se estabiliza la red.
Adif y Renfe han anunciado un paquete de medidas, incluyendo transporte alternativo por carretera y la implementación de recursos adicionales para atender a los viajeros afectados. Aun así, la respuesta y coordinación entre las administraciones ha sido objeto de críticas en el Parlamento y entre sindicatos del sector ferroviario.


