La transmisión de herencias en España está marcada por significativas diferencias fiscales entre comunidades autónomas, según un informe reciente de la compañía de Defensa Jurídica Arag. Asturias, Aragón, Cataluña y Castilla-La Mancha se encuentran entre las regiones donde heredar es más oneroso, revelando la disparidad en la presión fiscal.
El análisis de Arag, basado en tres supuestos de herencia familiar de 200.000, 500.000 y 1.000.000 euros, destaca que la carga fiscal varía drásticamente según la región. Para herencias de 200.000 euros, la tributación estatal se estima en unos 5.500 euros, cifra que en la práctica solo afecta a extranjeros. En la mayoría de comunidades, este tipo de transmisiones tiene un impacto fiscal mínimo. En Madrid, Extremadura, Murcia, La Rioja, Ceuta y Melilla, la cuota apenas supera los 60 euros debido a reducciones y bonificaciones por parentesco.
La disparidad se acentúa con herencias de 500.000 euros. Andalucía, Baleares, Cantabria, Galicia y Canarias imponen tasas pequeñas o inexistentes, mientras que Navarra, Cataluña y Castilla-La Mancha presentan cuentas que oscilan entre 5.000 y 16.000 euros. Las diputaciones forales de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya manejan cifras más moderadas, alrededor de 1.600 euros, mientras que en Valencia y Madrid las tasas se mantienen por debajo de los 1.000 euros.
En herencias de un millón de euros, las diferencias son aún más notables. Andalucía, Baleares, Cantabria y Galicia continúan eximiendo a los herederos del pago y Canarias solo solicita un monto simbólico. En contraparte, regiones como Navarra, Castilla-La Mancha, Cataluña, Aragón y Asturias pueden demandar más de 100.000 euros, siendo las dos últimas las que presentan la mayor carga fiscal.
María Esther González, abogada fiscalista de Arag, señala que el Impuesto de Sucesiones se fundamenta en una ley estatal obsoleta, no actualizada, permitiendo a las comunidades autónomas desarrollar normativas propias.
Con este panorama, Arag aconseja conocer detalladamente la normativa regional, aprovechar bonificaciones, y planificar cuidadosamente la sucesión
La inclusión de seguros de vida y donaciones en vida, cuidadosamente valoradas, puede prevenir efectos adversos en otros impuestos como el IRPF.
