El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha emitido una licencia temporal para permitir la compra de petróleo ruso ya cargado en buques. Esta medida busca «incrementar el alcance global del suministro existente» ante las sanciones a Moscú por la guerra en Ucrania y la reciente subida de precios del crudo provocada por la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz. Esta situación ha llevado al precio del barril de Brent a superar nuevamente los 100 dólares.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció en redes sociales que la autorización es «de alcance limitado y a corto plazo». Además, subrayó que se aplica estrictamente al petróleo ya en tránsito y no proporcionará beneficios financieros significativos al Gobierno ruso, dado que «Moscú obtiene la mayor parte de sus ingresos energéticos de los impuestos aplicados en el punto de extracción».
A pesar de la medida adoptada, que proyecta un impacto limitado, Bessent defendió las políticas energéticas del presidente Donald Trump, afirmando que han «impulsado la producción de petróleo y gas de Estados Unidos a niveles récord». Esta situación, argumenta, ha contribuido a la reducción de los precios del combustible, a pesar del aumento reciente que eleva el precio del crudo a 95 dólares para el West Texas Intermediate, referencia en EE.UU.
Moscú ha interpretado esta decisión como un reconocimiento por parte de Washington de la dependencia del mercado energético respecto al petróleo ruso. Kiril Dimitriev, el enviado especial del presidente Vladimir Putin, ha afirmado que «sin el petróleo ruso, el mercado energético mundial no puede mantenerse estable».
Mientras tanto, se persiste el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, desmentido por Teherán, que actúa como un embotellamiento para alrededor de una cuarta parte del comercio marítimo mundial del petróleo y un volumen significativo de gas y fertilizantes. La situación ha desencadenado una reducción notable del tráfico marítimo y ataques reiterados contra buques que intentan cruzarlo.
Sin el petróleo ruso, el mercado energético mundial no puede mantenerse estable
