El desempleo en España ha experimentado un marcado descenso en 2025, según ha informado el Ministerio de Trabajo y Economía Social. El número de personas sin trabajo se redujo en 152.048, un 6% menos que el año anterior, situando la cifra total de desempleados en 2.408.670. Este dato representa el nivel más bajo desde 2007, consolidando así un quinquenio de caídas continuas del paro.
La evolución del desempleo en cifras
Desde 2021, año en que el desempleo cayó en 782.232 personas debido al levantamiento de restricciones por la pandemia, España ha visto cómo el paro ha seguido disminuyendo: en 2022 la cifra se redujo en 268.252, en 2023 en 130.197 y en 2024 en 146.738. Aunque el 2025 ha superado algunos de estos retrocesos, no ha alcanzado los niveles de 2021 y 2022. Este patrón se muestra especialmente significativo si consideramos que en 2020, el primer año de la pandemia, el país sufrió un aumento de 724.532 parados.
El sector servicios lideró la reducción del desempleo con 94.600 parados menos en 2025, seguido de la construcción, la industria y finalmente la agricultura.
En términos de género, el desempleo femenino descendió notablemente, con una reducción de 87.563 mujeres paradas y un retroceso en el desempleo masculino de 64.485. Este fenómeno se ha traducido en 1.443.999 mujeres desempleadas y 964.671 hombres, lo que significa que las cifras femeninas alcanzaron su punto más bajo en 18 años.
Contratos y cobertura contra el desempleo
La contratación en 2025 mostró un crecimiento moderado, con un total de 15.645.243 contratos firmados, un 1,4% más que el año anterior. De estos, el 41,1% fueron contratos indefinidos, aunque decrecieron ligeramente en comparación con 2024. Sin embargo, los contratos temporales aumentaron cerca de un 3%, destacándose un crecimiento del 5% en la contratación indefinida durante diciembre de 2025.
El gasto en prestaciones por desempleo alcanzó en noviembre de 2025 los 2.037,2 millones de euros, un 2,2% más interanual, con una tasa de cobertura récord del 81,16%.
Con estos avances, España continúa mejorando sus indicadores laborales, aunque con retos en la estabilidad contractual y la distribución equitativa del empleo entre sexos. El país sigue caminando hacia una recuperación consolidada en el mercado laboral, reflejada en las cifras de desempleo más bajas de los últimos años.


