Francia ha sorprendido recientemente a los mercados al lograr colocar una cantidad significativa de deuda a 20 años, por valor de 10.000 millones de euros, a través de un préstamo sindicado. Este logro ha sido especialmente notable al darse con una tasa de sobresuscripción de diez veces la cantidad propuesta, ya que la oferta ha alcanzado los 106.000 millones de euros.
Según ha señalado Bloomberg, citando fuentes conocedoras del asunto, la demanda inversora, aunque ha sido inferior a la del año pasado, ha sido suficiente para ofrecer un margen al Tesoro francés. Esto ha permitido que el interés a abonar solo se incremente en cinco puntos básicos respecto al rendimiento de emisiones similares. Este movimiento financiero se produce en un momento crítico para Francia, que atraviesa una crisis de estabilidad política y presupuestaria.
En este contexto, el Gobierno del primer ministro, Sébastien Lecornu, ha mantenido su estabilidad tras sobrevivir a dos mociones de censura presentadas por La Francia Insumisa y la Agrupación Nacional, en relación con la firma del acuerdo comercial con Mercosur.
Preocupaciones sobre el déficit presupuestario
Roland Lescure, el ministro de Finanzas, ha alertado sobre la preocupante situación del déficit presupuestario, indicando que el desfase de ingresos y gastos podría cerrar el año en un 5,4% en ausencia de presupuestos adecuados. Este porcentaje superaría significativamente el límite del 3% establecido por la Unión Europea, lo que podría desencadenar la apertura de un procedimiento de déficit excesivo (PDE).
Francia se enfrenta a un escenario desafiante que podría impactar significativamente su posición dentro de la Unión Europea
La gestión financiera y política del país será clave en los próximos meses para evitar repercusiones económicas mayores a nivel comunitario.
