La industria española se prepara para un crecimiento notable en el mercado laboral en los próximos años, destacando cuatro sectores clave: industria, logística, turismo y hostelería, y agroalimentación. Según datos de Randstad, se espera la creación de alrededor de 450.000 nuevos empleos para este año y una disminución de la tasa de paro al 10,2%.
Con una economía que crece a un ritmo del 2% según organismos como la OCDE y el Banco de España, el director general de Randstad Trabajo Temporal, Andrés Menéndez, ha subrayado que el dinamismo de estos sectores «trasciende al conjunto de la economía» al generar una «creación sólida de puestos de trabajo».
Industria y la promesa del empleo
La industria se perfila como el principal pilar de ocupación, habiendo creado 125.000 empleos en los últimos cuatro trimestres según la EPA. Las regiones más beneficiadas serían País Vasco, Madrid y Cataluña. En particular, hay una sólida demanda de empleados en sectores como la industria manufacturera del metal y la industria aeroespacial, entre otros, que no solo ofrecen «oportunidades laborales en puestos operativos», sino que también «fomentan la contratación de talento cualificado».
Por otro lado, el sector agroalimentario se afianza como una actividad «de valor añadido», generando «ocupación de calidad», especialmente en Cataluña, Murcia, Castilla y León, Navarra, Andalucía y Extremadura. Este sector suma oportunidades en ingeniería, logística, transporte y servicios profesionales.
Turismo, hostelería y logística: impulsores económicos
La hostelería presentó un fuerte desempeño, creando 68.000 empleos en el último año, impulsada por un turismo en «época dorada». Comunidades como Canarias, Baleares, Cataluña y Comunidad Valenciana lideran esta tendencia, a la que se unen otras regiones en auge.
El sector de logística y transporte también muestra una fortaleza destacada, empleando a 1,26 millones de personas, el 5,6% de la fuerza laboral en España. Este sector seguirá siendo un pilar importante para la creación de empleo, con una demanda creciente de perfiles operativos y cualificados para optimizar un entorno cada vez más digitalizado. Comunidades como Castilla-La Mancha, Cataluña, Aragón y el País Vasco lideran esta tendencia.
Se espera que este dinamismo laboral continúe siendo un motor económico clave en los próximos años, fomentando un entorno más competitivo y sostenible
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