La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha confirmado que los 147 países y jurisdicciones colaborantes en el Marco Inclusivo de la OCDE/G20 sobre Erosión de la Base Imponible y el Traslado de Beneficios (BEPS) han alcanzado un acuerdo clave. Este pacto establece un impuesto mínimo global, junto con un régimen paralelo que aborda las preocupaciones de Estados Unidos.
Un acuerdo histórico para la tributación global
El acuerdo surge tras meses de intensas negociaciones, especialmente después de que, en junio pasado, las economías del G7 discutieran una posible exención para las empresas estadounidenses. La OCDE ha destacado que este paquete integral representa un importante avance político y técnico, proporcionando estabilidad al sistema tributario internacional.
El nuevo marco incluye cinco componentes esenciales que simplifican el cumplimiento de las normas fiscales para empresas multinacionales y autoridades. Además, introduce salvaguardias para las multinacionales cuya matriz se encuentre en una jurisdicción que cumpla con los requisitos mínimos de tributación, y materializa un proceso de evaluación para garantizar la igualdad de condiciones.
La finalización del paquete de medidas mejora la seguridad fiscal, reduce la complejidad y protege las bases imponibles
Mathias Cormann, Secretario General de la OCDE, calificó el acuerdo como «una decisión histórica», destacando su impacto en la seguridad fiscal y la protección de las bases imponibles. Desde la perspectiva europea, Wopke Hoekstra, comisario europeo de Clima, subrayó que se trata de un paso positivo que estabiliza el sistema tributario global.
Impacto en Estados Unidos y respuesta internacional
El documento de la OCDE señala que, aunque el objetivo principal es un sistema global de tributación mínima, reconoce que algunas jurisdicciones ya han implementado regímenes fiscales pertinentes. Si un grupo multinacional tiene su sede en una de estas jurisdicciones, el régimen paralelo cualificado se aplicará a todas sus operaciones desde principios de 2027 o 2026 en determinadas circunstancias.
Desde Irlanda, sede europea de numerosas multinacionales estadounidenses, se ha señalado que el acuerdo es un equilibrio que resuelve las inquietudes de Estados Unidos. Simon Harris, ministro de Finanzas de Irlanda, indicó que el sistema ‘Side-by-Side’ reconoce tanto la solidez del sistema tributario estadounidense como el impuesto mínimo global.
El país logrará preservar así su base imponible, evitando la pérdida de más de 100.000 millones de dólares
Esta dinámica se refleja en Estados Unidos, donde la retirada de la ‘Sección 899’, también conocida como «impuesto de venganza», responde a las preocupaciones de competitividad del país y su base imponible, según el secretario del Tesoro, Scott Bessent.


