El auge de las plataformas de alquiler turístico de corta duración, como Airbnb, está transformando las economías urbanas. Al llevar la actividad turística al corazón de los barrios residenciales, se generan efectos económicos tan sustanciales como ambivalentes, tal como se desprende de un documento de trabajo de Fedea. Este estudio revisa 429 investigaciones internacionales sobre el fenómeno y sus regulaciones.
El informe de Fedea destaca que los efectos más documentados de estos alquileres se centran en el mercado de la vivienda. La expansión de los alquileres a corto plazo disminuye la oferta destinada al uso residencial de larga duración, elevando los precios de los inmuebles debido a la capitalización de las rentas turísticas esperadas. Esto se traduce en subidas de precios y alquileres que afectan especialmente a los inquilinos. Los principales beneficiarios de este fenómeno son los propietarios y anfitriones profesionales.
Por otro lado, los alquileres de corta duración tienen un efecto dinamizador en los barrios, al redistribuir el gasto turístico. Impulsan la actividad económica y el empleo en restaurantes, ocio y servicios de consumo, además de fomentar inversiones en reformas de viviendas y locales comerciales.
Este dinamismo, sin embargo, viene acompañado de efectos secundarios negativos, como la proliferación de negocios orientados al visitante en detrimento de los comercios de proximidad
En las áreas con alta concentración de pisos turísticos, se observa un incremento en la rotación de residentes y problemas de ruido, congestión y pérdida de calidad de vida. Además, se experimenta un proceso de «turistificación» del comercio, alterando la estructura comercial y la vida cotidiana de los vecinos.
El sector hotelero también se ve afectado. La competencia se intensifica, especialmente en los segmentos de menor categoría, lo que presiona a la baja los precios y transfiere parte del excedente hacia los consumidores. Esto obliga a los hoteles a ajustar su oferta y estrategias comerciales.
Frente a este conjunto de efectos, Fedea señala que los gobiernos han adoptado respuestas diversas, que van desde prohibiciones y cupos hasta licencias, obligaciones de registro y requisitos de intercambio de datos. No obstante, la investigación académica aún no ofrece una evaluación global y comparada de la eficacia de cada enfoque ni de su capacidad para equilibrar las ganancias de eficiencia con los costes distributivos y las externalidades de los barrios.
