En el último trimestre de 2025, se observó una aceleración en la subida de los salarios negociados en la zona euro, alcanzando un aumento interanual del 2,95%, según los datos proporcionados por el Banco Central Europeo (BCE). Este incremento marca un ascenso respecto al 1,89% registrado en el trimestre anterior, aunque sigue siendo menor que el 5,41% del tercer trimestre de 2024, el cual representa el récord del actual ciclo económico.
A lo largo del conjunto de 2025, la subida media de los salarios negociados en el área euro fue del 2,83%, comparado con el 4,51% de 2024, siendo esta la menor alza anual desde 2021. Por otro lado, el principal indicador del BCE para seguir la evolución de los salarios apunta a una aceleración en las subidas salariales durante la segunda mitad de 2026, aunque el incremento promedio estimado para el año se quedará en el 2,4%, frente al 3,2% de 2025.
El aumento de la trayectoria salarial a lo largo del año se relaciona con la disipación del efecto mecánico a la baja de los grandes pagos únicos que se realizaron en 2024, pero no en 2025.
según explica el BCE, augurando que estos efectos mecánicos desaparezcan prácticamente a lo largo de 2026.
En detalle, el indicador salarial del BCE para 2026 sugiere que las subidas salariales se situarán en el 2,1% durante el primer semestre, aumentando al 2,7% en la segunda mitad del año. Así, mientras que el primer trimestre experimentará un aumento del 2,1%, el segundo trimestre subirá al 2,2%. Esta tendencia se acelerará al 2,6% en el tercer trimestre y alcanzará el 2,7% en los últimos tres meses de 2026.
Los datos también sugieren que en 2026 hay menos dispersión en las presiones salariales negociadas entre los diferentes países de la eurozona que en años anteriores.
según el BCE.
Perspectivas del BCE ante la evolución salarial
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, señaló en su última rueda de prensa que, a pesar de los cambios en los indicadores de inflación subyacente, estos se mantienen alineados con el objetivo a medio plazo del 2%. Lagarde destacó que tanto el crecimiento salarial negociado como los indicadores prospectivos, incluidos el indicador salarial del BCE y las encuestas sobre expectativas salariales, apuntan a una moderación continua de los costes laborales. Esta situación fortalece la postura del BCE de esperar la evolución de los acontecimientos antes de tomar decisiones de política monetaria.
