Mercados e inversión

El euro digital acelera el pulso por los pagos en Europa

El avance del euro digital impulsa a bancos y fintech a reforzar sus propias soluciones de pago. La interconexión de sistemas nacionales y el desarrollo de nuevas herramientas como Bizum Pay buscan construir una alternativa europea frente a Visa y Mastercard

Por Marta Díaz de Santos

El desarrollo del euro digital está acelerando los movimientos del sector financiero para reforzar sus propios sistemas de pago. Mientras el Banco Central Europeo (BCE) avanza en el diseño de esta moneda digital pública, bancos y fintech trabajan en paralelo para consolidar alternativas privadas capaces de competir a escala continental.

El movimiento más reciente es el acuerdo entre diferentes bancos europeos para interconectar los sistemas nacionales de pago inmediato. El objetivo es construir una red paneuropea que funcione como un “Bizum europeo”, capaz de ofrecer transferencias y pagos instantáneos entre países y, a largo plazo, competir con las redes internacionales dominantes, como Visa y Mastercard.

En España, este proceso se acompaña del crecimiento del propio ecosistema de Bizum. La plataforma prevé lanzar este año Bizum Pay, una aplicación que permitirá pagar en comercios directamente desde la cuenta bancaria mediante una wallet, sin necesidad de utilizar una tarjeta. El sistema pretende ampliar el uso de Bizum más allá de los pagos entre particulares, consolidándolo también como una herramienta de pago en establecimientos físicos y online.

Desde el BCE insisten en que el futuro modelo de pagos en Europa no será exclusivamente público ni privado, sino una combinación de ambos. Según la institución, las soluciones locales de pago podrán incorporar los estándares técnicos del euro digital incluso antes de que este entre oficialmente en circulación, lo que facilitaría la interoperabilidad entre distintos sistemas.

Uno de los elementos que podría impulsar de forma decisiva estos nuevos medios de pago es la posible aceptación generalizada del euro digital en los comercios europeos. Para ello sería necesario adaptar los terminales de pago, lo que abriría una oportunidad para que soluciones europeas ganen presencia, especialmente en el comercio físico, donde se concentra la mayor parte de las operaciones.

Actualmente, ninguna solución privada europea supera el 10% de presencia en los terminales presenciales. Sin embargo, el BCE y el Banco de España consideran que la adopción de estándares comunes podría cambiar este panorama. Además, este nuevo escenario podría abaratar los costes para los comercios. Hoy los establecimientos pagan de media alrededor de un 0,51% por operación con tarjeta, una cifra que puede llegar hasta el 1% en los pequeños negocios, mientras que con el euro digital el coste podría situarse en torno a los 45 puntos básicos.

En este contexto, expertos del sector consideran que el despliegue del euro digital podría convertirse en un catalizador para las soluciones europeas de pago. Entre las cuestiones que se abren está si esta nueva infraestructura reforzará plataformas como Bizum y otros sistemas locales, qué impacto tendrá la posible aceptación obligatoria en los comercios y si el nuevo modelo podría alterar el actual equilibrio de poder de las grandes redes de tarjetas en Europa.

La evolución de este ecosistema determinará si el continente logra consolidar una verdadera soberanía en los sistemas de pago o si, pese a los avances tecnológicos y regulatorios, la hegemonía de las grandes redes internacionales seguirá dominando el mercado europeo.

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