Los mercados financieros han vuelto a leer entre líneas a la Reserva Federal. Más allá de si habrá o no recortes de tipos en el corto plazo, el mensaje que se impone es que la Fed no tiene prisa por relajar su política monetaria y está dispuesta a mantener una postura firme para preservar su credibilidad frente a la inflación. Ese cambio de expectativas está teniendo consecuencias inmediatas: el dólar se fortalece, los rendimientos de los bonos repuntan y activos como el oro y el bitcoin pierden atractivo.
La reacción responde a un mecanismo conocido. Cuando los tipos de interés se mantienen elevados durante más tiempo y los rendimientos reales aumentan, el coste de oportunidad de mantener activos que no generan rentas, como el oro, se incrementa. En paralelo, una política monetaria más restrictiva implica menor liquidez, un factor clave para el comportamiento del bitcoin y del conjunto de los activos alternativos.
Para Juan Gómez Bada, CEO y director de inversiones de Avantage Capital EAF y director de inversiones y gestor del fondo Avantage Fund, el punto central está en la relación entre estos activos y la confianza en el sistema monetario. “El oro y el bitcoin se utilizan porque hay desconfianza en el dólar. Cuanta más desconfianza haya en las divisas fiat, más gente compra oro y bitcoin”, explica. Sin embargo, el experto subraya que este argumento pierde fuerza en un contexto de mayor credibilidad monetaria: “Desde mi punto de vista, la desconfianza en las divisas fiat no es motivo para confiar en otros activos que apenas se utilizan en transacciones comerciales. Es preferible utilizar otros activos reales como las acciones”.
En este nuevo escenario, el mercado empieza a asumir que la Fed podría retrasar los recortes de tipos o incluso mantenerlos elevados durante más tiempo del previsto, siempre que el crecimiento económico y el mercado laboral lo permitan. Según Gómez Bada, una política fiscal menos expansiva y una política monetaria neutral o restrictiva reducirían las expectativas de depreciación futura del dólar, lo que restaría apoyo tanto al oro como al bitcoin.
Manuel Pinto, analista de Mercados en XTB, coincide en el diagnóstico y añade un factor clave: la percepción de que la Reserva Federal puede reforzar su independencia y su compromiso con la estabilidad de precios. “Si la Fed genera una mayor credibilidad, promulga su independencia y se muestra firme contra la inflación, desaparecen algunas de las razones que habían impulsado el repunte de los metales y de los activos alternativos”, señala.
En este contexto, los grandes beneficiados son los bonos del Tesoro estadounidense, especialmente en los tramos largos de la curva. La lucha contra la inflación y un dólar más fuerte sostienen sus rentabilidades en un momento crítico para la economía de EE. UU., que debe refinanciar una parte significativa de su deuda en los próximos meses. Por el contrario, la menor liquidez y la expectativa de menos recortes de tipos pesan sobre los mercados bursátiles, en especial sobre sectores como el tecnológico, muy dependiente de financiación barata y con una elevada exposición internacional.
Los más perjudicados, no obstante, siguen siendo los activos que habían funcionado como refugio frente a la debilidad del dólar. “Oro, plata o bitcoin han ofrecido rentabilidades históricas porque los inversores temían la pérdida de valor del dólar y buscaban alternativas con oferta limitada y fuera del control de los bancos centrales”, recuerda Pinto. Pero añade que un banco central dispuesto a “tolerar dolor a corto plazo para proteger la credibilidad monetaria a largo plazo” cambia por completo esa narrativa.
De cara a los próximos meses, el comportamiento del dólar dependerá del equilibrio entre inflación, crecimiento y empleo. Pinto anticipa que la inflación podría seguir desacelerándose, lo que reforzaría al dólar, aunque advierte de que un deterioro significativo del crecimiento o del mercado laboral podría reabrir el debate sobre recortes de tipos y devolver algo de atractivo al oro y al bitcoin.
Mientras la Fed mantenga un tono duro y el mercado confíe en su compromiso con la estabilidad de precios, el dólar seguirá fuerte y los activos alternativos lo tendrán difícil. A corto plazo, los metales y el bitcoin sufren; a medio plazo, todo dependerá de si ese equilibrio macro se mantiene… o vuelve a resquebrajarse.
