El Ibex 35 ha logrado reducir su caída al cierre de la sesión de este lunes hasta un 0,86%, desde el descenso de más del 3% registrado en la apertura. A pesar del retroceso, el índice selectivo nacional pierde 146 puntos con respecto al viernes pasado, situándose en 16.928 enteros.
El mercado bursátil ha reflejado su nerviosismo tras las fluctuaciones del petróleo, que se encuentran estrechamente ligadas al conflicto geopolítico en Oriente Próximo. A primera hora del lunes, el barril de Brent superó los 118 dólares, aunque al cierre de la Bolsa cotizaba en 100 dólares, siendo un 7,8% más caro. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó los 95,40 dólares, registrando un incremento del 4,95%.
Paralelamente, el contexto de tensión ha impactado en el mercado del gas natural en Europa, con los futuros alcanzando los 56,12 euros por megavatio hora, un aumento del 5,2%. Las tensiones aumentan con la decisión de Estados Unidos e Israel de atacar instalaciones energéticas en Irán, provocando una escalada de respuestas por parte de la República Islámica y reconfiguraciones energéticas de Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak.
Ante estos hechos, el G7 estudia liberar parte de las reservas estratégicas de petróleo como medida de contingencia para aliviar problemas de suministro. Sin embargo, esta decisión aún no ha recibido el visto bueno final por parte de los ministros de Finanzas de las principales economías del bloque.
El conflicto con Irán ha desencadenado una reacción clásica de aversión al riesgo, con los inversores revirtiendo las operaciones que habían sido populares
En este contexto, el dólar se reafirma como el activo refugio, registrando un aumento del 0,20% frente al euro, y negociándose a una tasa de cambio de 1,1594. Asimismo, el oro y el bitcoin también han reaccionado como valores de protección, alcanzando precios significativos en sus respectivas cotizaciones.
El rendimiento de los bonos soberanos españoles a 10 años experimentó una ligera caída hasta el 3,336%. Sin embargo, la deuda soberana en Europa sigue al alza, reflejando el incremento de las expectativas de inflación influenciado por el encarecimiento de la energía. Los analistas anticipan que el Banco Central Europeo podría responder a esta presión inflacionaria con una subida en los tipos de interés.
Frente al riesgo geopolítico y la volatilidad del mercado, los inversores reorientan su capital hacia instrumentos considerados más seguros, lo que evidencia nuevamente la complejidad y las interdependencias del panorama económico global actual.
