El mercado del petróleo ha experimentado una significativa volatilidad tras el reciente aumento del precio del petróleo Brent, que ha subido más de un 2% y se cotiza cerca de los 109 dólares, muy por encima de los 72 dólares previos al ataque sobre Irán. Esta situación se debe en gran medida a las tensiones derivadas de los conflictos en Oriente Próximo.
El crudo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, también ha presentado un incremento del 2,3%, situándose en 100,50 dólares por barril. La semana pasada, el Brent llegó a alcanzar los 119 dólares tras los ataques a refinerías ocasionados por la guerra.
Las hostilidades comenzaron con el ataque de Irán a un complejo en Qatar, en respuesta al bombardeo israelí sobre un yacimiento clave de gas iraní. Este enfrentamiento también ha afectado al estrecho de Ormuz, una vía crucial por donde transita una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha emitido un ultimátum de 48 horas para que Irán reabra el estrecho de Ormuz
De no cumplirse, Trump ha asegurado que atacará las centrales eléctricas iraníes, decisión que el gobierno de Irán no ha recibido de manera pasiva. La respuesta de la Guardia Revolucionaria iraní ha sido contundente, afirmando que un ataque a las centrales eléctricas resultará en el cierre total del estrecho de Ormuz.
Desde España, el presidente Pedro Sánchez ha expresado su preocupación, pidiendo la apertura del estrecho y asegurando que una mayor escalada podría desatar una crisis energética global.
La inestabilidad en Ormuz ha llevado a los productores del Golfo a disminuir la producción, lo que ha contribuido al aumento del precio del crudo y gas natural. Este contexto de incertidumbre se refleja en los mercados: las Bolsas europeas anticipan aperturas negativas, siguiendo la tendencia de caídas en los índices estadounidenses y asiáticos.


