El consejero delegado de Enagás, Arturo Gonzalo, ha instado a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) a no perder de vista el crítico papel de soporte del sistema eléctrico. Esta petición surge en el marco de la discusión sobre la regulación que determinará la retribución para la actividad gasista en el próximo periodo 2027-2032. La solicitud fue realizada durante el 23º Encuentro del sector energético organizado por IESE y Deloitte.
Gonzalo enfatizó la importancia de mantener incentivos adecuados para extender la vida útil de los activos del sistema gasista. La necesidad de evitar la inversión innecesaria en reposición de equipos fue subrayada, especialmente cuando muchas piezas clave han alcanzado el final de su vida útil regulatoria. El consejero delegado advirtió contra la percepción de que el sistema gasista ya no requiere atención, recordando eventos críticos como el apagón del 28 de abril que evidencian lo crucial de estas infraestructuras.
Asimismo, Gonzalo destacó la necesidad de una retribución justa de los costes de operación y mantenimiento, basados en tarifas actualizadas. «Es increíble que una actividad como ésta se haga sin margen», afirmó, señalando la desactualización de los valores utilizados para calcular los costes en un contexto de inflación acumulada.
Visión de futuro para el hidrógeno
En cuanto al hidrógeno, Gonzalo señaló la importancia de definir el modelo regulatorio a nivel nacional mediante la transposición del Paquete de gas descarbonizado de hidrógeno. En consonancia con esta visión, la vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, anunció recientemente la presentación inminente de un anteproyecto de Ley para establecer un sistema nacional del hidrógeno, consolidando un nuevo mercado regulado.
Gonzalo destacó la “emergencia” del cambio climático, exhortando a una acción rápida y efectiva tanto institucional como sectorial
Enfatizó la urgencia de abordar el desafío climático tras observar que en los últimos años se ha alcanzado el umbral de anomalía de temperatura global fijado para 2050 en el Acuerdo de París. La Península Ibérica, según Gonzalo, será particularmente vulnerable a los efectos del cambio climático, proporcionando una oportunidad única para liderar la transición energética a través de energías renovables y biocombustibles.
El potencial de estas energías limpias se refleja en los resultados de las subastas del Banco Europeo del Hidrógeno, donde España se destaca por su liderazgo en proyectos y capacidad de producción. Este éxito posiciona a la Península Ibérica como un proveedor clave de energía autóctona, contribuyendo a la soberanía energética europea y fortaleciendo la industria local.
